El próximo 8 de mayo, la sede madrileña de Opera Gallery abrirá al público “Perceptual Axes”, primera muestra en este espacio del artista David Magán.
Reunirá obras de cinco de sus series clave, datadas desde 2017 y marcadas por su rigor, pero también por su aproximación a la poesía: estructura, transparencia y luz convergen para dar lugar a entornos que, para el autor, sólo existen plenamente gracias a la presencia del espectador.
La exposición se desplegará como un sistema de relaciones: entre la línea y el plano, el volumen y el vacío, la luz y la materia. Magán se vale de dicha la luz como elemento constructivo, organizando el espacio a partir de ella con una claridad casi cartesiana. En lugar de iluminar la forma, la propia luz la genera: modelando volúmenes, dinamizando superficies y definiendo ejes invisibles que guían la mirada. El resultado es una gramática espacial en la que la geometría no es estática, sino que depende de la posición de quien observa.
Una tensión central en la obra de Magán la suscita la inestabilidad de lo que vemos. Inspirándose parcialmente en la lógica paradójica de “A través del espejo”, de Lewis Carroll, los materiales reflectantes y translúcidos perturban las certezas visuales. Sus superficies revelan y ocultan a un tiempo, y los reflejos fragmentan y multiplican el espacio; el público verá cómo su propia imagen se convierte en parte de un campo visual cambiante, tomando conciencia de su rol activo.
La producción de Magán viene transitando en el umbral entre lo visible y lo invisible. Mediante sutiles manipulaciones de transparencia, sombra y color, idea obras que oscilan entre la presencia y la desaparición y en las que la luz se extiende más allá del objeto, activando la arquitectura circundante y disolviendo los límites entre la obra de arte y su entorno. Las formas sólidas parecen desmaterializarse, mientras que el espacio vacío adquiere estructura.
Una sensación de ingravidez dominará la muestra, pues muchas de sus obras simulan flotar, suspendidas en el espacio o ligeramente separadas de la pared, creando en el camino delicadas condiciones atmosféricas. Esas configuraciones intensifican la percepción del visitante sobre el equilibrio, la gravedad y la orientación espacial y sobre una luminosidad y un color que se despliegan gradualmente, constituyendo campos inmersivos que son a la vez precisos y efímeros.
Bajo esta aparente inmaterialidad laten análisis arquitectónicos. La obra de Magán se fundamenta en sistemas constructivos precisos y su inclinación por la ingeniería y la geometría no se oculta, sino que se integra en la base conceptual de estas composiciones, estableciendo nexos entre lo que se ve y lo que hace posible la visión.

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