Bourgeois, Louise

París, 1911 - Nueva York, 2010 Escultora estadounidense de origen francés.


Independiente e inclasificable, el trabajo inteligente, solitario y callado de la escultora Louise Bourgeois ha tenido que esperar hasta bien entrados los años ochenta para ser reconocido como uno de los mejores y más reveladores del siglo XX. En 1935 se licencia en Geometría y Matemáticas en la Sorbona, después estudia en la Academia de Bellas Artes y en la École du Louvre, además de asistir al Atelier Bissière, Académie Julian, la grande Chaumier y al taller de Fernad Léger en París. En 1938 conoce a Robert Goldwater, profesor de arte norteamericano, con el que se casa y se traslada a vivir a Nueva York, donde continúa su formación en la Art Students League y en 1949 decide dedicarse por completo a la escultura. Sus primeras obras acusan la influencia del surrealismo, a través de piezas antropomórficas de madera de formas monolíticas o bien con apilamientos de fragmentos sostenidos por un eje metálico, aislados o agrupados. Sus obras crecen en tamaño y dan lugar a una serie de pilares altos y esbeltos que agrupados como si fuesen una especie de bosque rodean al espectador. Desde los años sesenta su trabajo se hace esencialmente autobiográfico y se construye con las obsesiones y los recuerdos de su infancia, de heridas que nunca terminan por cerrarse insistiendo una y otra vez sobre el carácter irreductible de la existencia humana. Así su trabajo, que cada vez con mayor frecuencia se adentra en el campo de la instalación, se llena de símbolos que terminan convertidos en arquetipos: la araña (spider), figura de la madre, que era restauradora de tapices; el cuerpo masculino fragmentado, alusión directa a su padre, que le era infiel a su madre; las mujeres-casa, imagen de la condición y los papeles asignados social y culturalmente a la mujer; las grandes celdas y las guaridas habitables, como son las series “Cells” y “Lairs”, lugares de la intimidad, donde conviven el tormento y la dicha; referencias, explicitas o ambiguas, a vaginas, pechos, corazones que Bourgeois convierte con sus manos en exvotos y fósiles antropomórficos. Su obra ha sido expuesta en los mejores centros de arte de todo el mundo.

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