El viaje andaluz de Anna-Eva Bergman

Bomas Gens estudia la presencia del ritmo en su pintura

Valencia,

Es muy posible que algunos visitantes de “París pese a todo“, la muestra que en el Museo Reina Sofía repasa el clima artístico en la ciudad después de la II Guerra Mundial, queden sorprendidos con la luminosa gran montaña de plata de Anna-Eva Bergman que Serge Guilbaut ha incluido en la exposición y quieran saber más de esta autora noruega, de obra interesantísima pero relatívamente desconocida en España.

Las respuestas están en Bombas Gens: el centro valenciano presenta hasta el próximo mayo, bajo el comisariado de Nuria Enguita y Christine Lamothe, una muestra que repasa la presencia del ritmo en su obra de madurez, sobre todo en los sesenta: es este un elemento que Bergman consideró estructural y nunca anecdótico en sus pinturas y que trató de lograr (lo vemos tanto en esta muestra como en su obra en la exposición del Reina Sofía) a través del empleo de materiales ajenos a los tradicionalmente pictóricos, como hojas de metal, pan de oro, plata o cobre, y también a partir de la alternancia de colores vivos y sutiles, de formas y líneas.

Nacida en 1909 y formada en Bellas Artes en Oslo, Bergman se trasladó a París cuando solo tenía veinte años y allí se abrió a una experimentación que le llevó a abandonar la figuración que había cultivado hasta entonces y a trabajar desde premisas sencillas (colores primarios, simplicidad de líneas) y con materiales que, como decíamos, iban mucho más allá de las tintas y los pigmentos.

La exhibición se centra en esa etapa abstracta, que consolidó desde los cincuenta, y hace hincapié también en la importancia que el paisaje siempre tuvo en su carrera: le interesaba la naturaleza, en buena medida por su estrecha imbricación con la mitología escandinava que conoció en su primera juventud (montañas, piedras, planetas o barcas son recurrentes en su trabajo) y también la captación de la luz.

“Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos” en Bombas Gens
“Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos” en Bombas Gens
"Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos" en Bombas Gens
“Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos” en Bombas Gens
"Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos" en Bombas Gens
“Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos” en Bombas Gens

Además de en Noruega y en Francia, Bergman residió en España: en un primer momento se estableció en una sencilla casa-taller de Menorca, en 1933 y durante un año, junto al que fue su marido en dos etapas distintas, Hans Hartung (ambos conocieron allí a Miró). Y en 1962 realizó un viaje a Andalucía que resultó determinante en su tratamiento de la luz y también en la incorporación a su obra del horizonte como motivo, un tema que retomaría después al volver a pintar los paisajes de su país, al que ocasionalmente regresaba en sus viajes.

Los horizontes noruegos y los españoles (los más tempranos los pintó en el luminoso pueblo de Carboneras, en Almería) tenían rasgos muy semejantes en lo formal, pero los realizaba con gamas cromáticas diferentes. Y otro motivo que también desplegó tanto en la obra que llevó a cabo en nuestro país como en el suyo fue el de las piedras: destacan las representaciones noruegas de 1951 y las que le inspiraron sus recorridos por Castilla a principios de los setenta. No obstante, en algunos casos, sobre todo refiriéndonos a los horizontes, no podemos saber si se inspiraron en España o en Noruega, y no importa: Bergman trabajaba a partir de esbozos y fotografías, desde un lenguaje personal y no mimético, y algunos paisajes pudieron nacer en cualquiera de los dos territorios. Transmiten silencio, se trata de una suerte de iconos que brindaba a la naturaleza como posible fuente de espiritualidad.

Destacan en la exhibición de Bombas Gens los cinco horizontes verticales que forman parte de los fondos de la Fundación Per Amor a l´ Art y que aquí se acompañan de otras cuarenta pinturas de formatos diversos y una veintena de trabajos sobre papel. Nos encontramos ante una artista que, desde una época muy temprana, quiso mostrar una visión de la naturaleza propia y subjetiva, paisajes interpretados y no representados: imágenes en las que forma y materia pudieran crear dinamismo y adquirieran, a la vez, carácter simbólico.

Esas cualidades, y la tactilidad de los materiales que empleó, solo pueden percibirse al disponernos delante de sus trabajos: nunca serán del todo fiables las reproducciones. Tampoco se le habían dedicado a Bergman, hasta ahora, muestras importantes en España, de ahí la importancia de la oportunidad que nos ofrece Bombas Gens.

La artista, por cierto, falleció en 1987 en Antibes, adonde en los setenta se había trasladado junto a Hartung para trabajar a partir de la luz y la arquitectura mediterráneas, ahondar en la abstracción y en el uso de láminas metálicas que generaban condiciones perceptivas muy particulares.

"Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos" en Bombas Gens
“Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos” en Bombas Gens

 

 

“Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos”

BOMBAS GENS CENTRE D´ ART

Avinguda de Burjassot, 54-56

Valencia

Del 14 de noviembre de 2018 al 5 de mayo de 2019

 

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