Apuntes para una psiquiatría destructiva

Explorando la dimensión artística de la locura

Madrid,
Jaume Ferrete Vazquez, TTS, poder el separarse, 2017. Instalacion sonora presente en la exposición Apuntes para una psiquiatrís destructiva, comisariada por Alfredo Aracil. Abierta hasta el 21 de mayo en la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid (Avda. América 13)
Jaume Ferrete Vázquez, TTS, poder el separarse, 2017

La Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid acoge hasta el próximo 21 de mayo la muestra “Apuntes para una psiquiatría destructiva”, como resultado del proyecto ganador de la última edición de “Se busca comisario”. Se trata de una propuesta de Alfredo Aracil en la que se estudia la representación en torno a la problemática de la salud mental, abarcando un periodo que va desde la reforma psiquiátrica llevada a cabo a finales del franquismo hasta la actualidad, y en la que encontramos obras y documentos que plantean un recorrido circular, con ecos del pasado y del presente y su unión con el futuro.

La exposición forma parte de una investigación en curso por parte de Aracil, con la que pretende abrir el debate en torno a lo que era la locura antes y lo que es la salud mental hoy, las problemáticas y los estigmas que genera. Para ello recupera materiales de la psiquiatría crítica de finales de los años 70, momento en que se propone un cambio significativo en los hospitales y en la manera en la que hay que tratar a los pacientes. Ese giro llevó asociadas una serie de manifestaciones artísticas porque -como nos recuerda el comisario- “entonces era un tema que se debatía de forma pública, con la participación de medios y de artistas” y como muestra de ello vemos en la exposición un mural creado con portadas y artículos de dos medios de la época, “Ajo Blanco” y “El Viejo Topo”, y sus extras Antipsiquiatría (1978) y Control Social (1976). Fue el momento en el que se empezaron a traducir textos de autores extranjeros como Franco Basaglia o David Cooper y se quería responsabilizar a la sociedad civil del cuidado de sus enfermos. La muestra aborda a través de los trabajos expuestos cómo esa idea ha ido cambiando y cómo se explora la locura hoy, el giro desde lo psicológico a la necesidad de diagnosticar y etiquetar y, sobre todo, la irrupción y el abuso de los fármacos. La intención de Aracil es generar interés desde la cultura y la producción artística, partiendo del hecho de que todos tenemos derecho a ser diferentes. Para ello ha contado con los artistas Jorge Anguita, Sofía Bauchwitz, Antonio Ferreira, Jaume Ferrete, Dora García, Pep Cunties, Eduardo Subías, Jesús Atienza, Marian Garrido, Carlos González Ragel, Noemí Iglesias, Carlos Osorio, Misha Bies y La Rara Troupe.

La muestra comienza con unos dibujos de Carlos González Ragel, un artista de la vanguardia de los años 30 que acabó internado en Ciempozuelos, donde retrató a distintos personajes que habitaban su cotidianeidad. Junto a esta propuesta, otras mucho más contemporáneas abordan problemas como el del tabaquismo como vía de escape, en el caso de Misha Bies, o trabajan sobre la locura desde una dimensión estética, como hacen La Rara Troupe en su intento por huir del exceso de medicación y no pensar en terapias ni diagnósticos. La proyección de Jorge Anguita incide en esa idea del derecho a ser diferente, algo que la ciencia ha definido como problema y lo ha llevado hacia el lado de lo que está mal…, mientras que Marian Garrido explora desde la tecnología los trastornos de identidad. Interesante, y en clave historica no exento de humor, es el trabajo sonoro de Jaume Ferrete titulado TTS. Poder separarse, realizado a partir de un documental sobre el psiquiatra catalán Francesc Tosquelles, que vivió el exilió en Francia y posteriormente fue recuperado como figura con autoridad en la material e invitado a participar en la reformulación de cómo se quería que fueran nuestros psiquiátricos. En este sentido, El Mental (1978), el trabajo/reportaje de Jesús Atienza, Pep Cuenties y Eduardo Subías, denuncia, precisamente, que no se estaba cumpliendo esa reforma y se estaba manteniendo la reminiscenca decimonónica de locura=internamiento. Sobre cuestiones como la farmacología nos habla Noemí Iglesias, que ha realizado un proceso performativo de larga duración; y la pieza de Sofía Bauchwitz gira en torno a la experiencia del cuerpo femenino, lo que se supone que tiene que hacer y sentir, y plantea que la tristeza y la depresión son condiciones inherentes a las personas y no deberían verse como un problema o enfermedad.

En paralelo a la exposición se han organizado una serie de actividades y mesas redondas a cargo de psiquiatras, artistas y otras personas interesadas en cuestiones de salud mental, con el fin de acabar con los estigmas con los que normalmente cargan las personas que padecen algún tipo de trastorno asociado a la locura.

Aprovechamos para recordaros que hasta el próximo 16 de junio está abierta la convocatoria para participar en la IX edición de “Se busca comisario“.

 

“Apuntes para una psiquiatría destructiva”

SALA DE ARTE JOVEN DE LA COMUNIDAD DE MADRID.

Avda. de América, 13. Madrid

Del 30 de marzo al 21 de mayo de 2017

 

 

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