Leon Battista Alberti, el primer arquitecto al que venimos considerando como tal y no como un constructor, por tratarse ante todo de un humanista que contribuyó con sus escritos a articular el programa ideal de la arquitectura renacentista -le debemos el más temprano libro impreso de esta disciplina- dio propósito a David Ferrer a la hora de plantear el volumen del que hoy os hablamos. Dijo: No escribimos sólo para especialistas, sino también para personas interesadas en temas nobles y conviene intercalar de vez en cuando cosas amenas.
Amena resulta del todo esta historia personal de la arquitectura europea, sin que Ferrer caiga nunca en esa tendencia a infantilizar o hacer de menos al lector en la que incurren tantos libros recientes destinados a la divulgación. Arquitecto él mismo, anteriormente director de la Biblioteca y el Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos catalán y especialista en Gaudí, vertebra este autor un recorrido cronológico por los hitos de la arquitectura europea desde los templos griegos hasta la II Guerra Mundial. Ha elegido esa limitación geográfica, la de Europa, porque, como señala en el prólogo, es este continente el que ha desarrollado una mayor conciencia de estar gestando un arte propio y el que, a su vez, ha experimentado en este terreno cambios más profundos y con una mayor capacidad de influencia sobre el resto de los continentes; y se ha detenido en torno a 1945 porque fue entonces cuando, en la arquitectura como en el resto de las artes, Europa dejó de ser la cuna de las innovaciones en favor de América.
No escribimos sólo para especialistas, sino también para personas interesadas en temas nobles y conviene intercalar de vez en cuando cosas amenas.
La suya no es una historia canónica de la construcción -de hecho, los términos especializados se reducen a los necesarios para ilustrar sin avasallar, y el público no ducho no tendrá que hacer uso del diccionario-, pero no falta en ella ninguna figura ni corriente fundamental. Y contribuyen, asimismo, a esa amenidad, las referencias muy frecuentes a los cambios culturales y sociales que explican las transformaciones arquitectónicas a lo largo de los siglos: nos ayuda a comprender Ferrer que, también hablando de arquitectura, la necesidad (y el deseo) crean el órgano, y no sólo las posibilidades técnicas de lograrlo.
Todo público podrá disfrutar de este volumen, como decimos accesible y riguroso a un tiempo y, además, adecuadamente ilustrado, en el que Ferrer, en algún caso y de ahí lo de personal, opina y aprecia la buena o regular fortuna de algunos modos de hacer y no deja de dar espacio, a pesar de la relativa brevedad del libro, a aquellos elementos que hace unas décadas escapaban a muchos manuales, como escaleras y jardines.
Quienes conozcan bien la materia encontrarán, en Una historia personal de la arquitectura europea, la posibilidad de repasar de manera muy agradable lo que saben; los profanos descubrirán un compendio bien ordenado de autores y obras imprescindibles y -esto es importante- de las razones de que los consideremos así.
TÍTULO: Una historia personal de la arquitectura europea. Del templo griego a la Bauhaus
AUTOR: David Ferrer
EDITORIAL: Tusquets
IDIOMA: Castellano
PÁGINAS: 390 pp
PRECIO: 20,90 euros
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