Pérez Siquier: lo repetido y lo irrepetible

KBr Fundación Mapfre repasa su trayectoria

Barcelona,

En los últimos años han sido bastantes las muestras dedicadas, sobre todo en Madrid, al grupo AFAL (la Agrupación Fotográfica Almeriense, activa entre 1956 y 1963) y a sus miembros, entre ellos Ramón Masats, Ricard Terré, Gabriel Cualladó, Francisco Ontañón, Xavier Miserachs, Paco Gómez y Oriol Maspons. La más destacada entre las colectivas fue la programada por el Museo Reina Sofía en 2018, tras la donación al centro de 650 imágenes del colectivo por los Autric-Tamayo.

A su vez, la Fundación Mapfre sumó en 2022 a sus fondos fotográficos un relevante conjunto de obras de Pérez Siquier, que formaron parte ese mismo año de una exposición en sus salas madrileñas y que ahora recalan en Barcelona, en su sede en KBr. Este mismo autor fue uno de los fundadores y catalizador de AFAL, y también el integrante de ese grupo que, desde su independencia y con una concepción bastante clara de lo que implicaba la autoría, paulatinamente consolidó un uso más expresivo del color en sus imágenes.

Nacido y residente en Almería, planteó en su trayectoria coherente y extensa (cerca de seis décadas) rupturas importantes con la tradición fotográfica sin necesidad de trasladarse a ninguna gran ciudad. Su provincia le proporcionó un escenario particular para su trabajo: en cierto modo, se mantuvo ajena al desarrollo turístico masivo del resto del litoral mediterráneo, así que pudo preservar sus peculiaridades y autenticidad, y también un parcial atraso económico.

Esta retrospectiva comisariada por Carlos Gollonet, que ya en 2020 tuvo que clausurarse precipitadamente en Barcelona a causa del confinamiento, pero que estaba alcanzando allí un gran éxito de público y crítica, incide en el encaje de su obra en los debates del último medio siglo en España: retrató las periferias sociales, la era del desarrollismo, los choques culturales que entrañó la irrupción del turismo y el paulatino establecimiento de una cultura visual colorista y de carácter sensual tras la superación de los traumas de la posguerra. Parte de su trabajo podemos entender que conecta con las propuestas más críticas del Pop Art, con la literatura de su tiempo o con el cine de autor de los sesenta.

Se inició en las proximidades del neorrealismo y avanzó progresivamente hacia esa fotografía en color, desde una mirada singular; la antología de la Fundación Mapfre rastrea esa evolución en sus series más significativas, datadas entre 1957 y 2018. Veremos, asimismo, imágenes inéditas y abundante documentación organizada en siete secciones, estructuradas cronológicamente.

Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1957.© Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1957.© Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1957.© Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1957.© Carlos Pérez Siquier

La primera se dedica a La Chanca, el barrio humilde almeriense que también inspiraría, más tarde, un texto de Luis Goytisolo. Este trabajo temprano, emblemático de un lugar y de un tiempo, podemos entender que entronca con la novela social contemporánea de Sánchez Ferlosio o Cela y aúna la descripción y la dignificación de modos de vida y de socialización ya perdidos, anteriores al éxodo rural hacia las ciudades. La Chanca es un espacio ultralocal, pero en la mirada de Pérez Siquier trasciende el contexto andaluz: estas imágenes nos evocan las de los relatos de los mencionados neorrealistas italianos, en las que actores no profesionales transmiten nuevas verdades precisamente por apelarnos desde sus raíces y su espontaneidad.

Pérez Siquier fotografiaría este lugar, más desde la intuición que pretendiendo consolidar un proyecto cultural, y tanto en blanco y negro como en color cuando este último no era habitual, recalcando en ese último caso la sensualidad tonal del barrio y la personalidad de su arquitectura sencilla, rozando, a veces, cierta abstracción. En este artista la irrupción del cromatismo llegó con el desarrollo industrial, pero tuvo que enfrentarse con él a cierta incomprensión y su incorporación se debió, sobre todo, a un intento de dejar a un lado enfoques miserabilistas que pudieran evocar pasados tremendismos y Españas negras. De hecho, manifiesta una admiración honda por el carácter superviviente de estos vecinos y deja que sus figuras hablen más que sus ideas previas, aunque algún enfoque político no deja de apreciarse implícitamente (Mi Chanca era real hasta cierto punto, llegó a decir).

Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1957. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1957. © Carlos Pérez Siquier

Algunas de las imágenes que tomó en esa zona, próxima a donde él vivía, en los sesenta y en color, están dedicadas a las paredes desconchadas de las viviendas y a los muros de las cuevas: el Ayuntamiento de Almería quiso intervenir en el barrio para mejorar su apariencia pensando en el turismo y arrasó algunas de las infraviviendas que allí había, dejando descubiertos sus tabiques. Pérez Siquier descubrió un mundo en esos interiores, entonces desvalidos: Me di cuenta de que las paredes, que habían sido pintadas por sus anteriores moradores con cal, con distintos colores, desconchándolas tenían unas texturas muy interesantes. Hice una serie de primeros planos, y con eso monté una exposición. Eran fotos de conceptos, que tuvieron una gran importancia. Aparte de su configuración estética, la tenía social. Era una especie de lectura del paso del tiempo. Una familia había pasado por esa casa, y la mujer la había pintado, por ejemplo, de color amarillo. Pero al cabo de los diez años, había pasado otra familia que la había pintado de otro color. Yo iba y arañaba y salían una especie de estratos, como si fueran tiempos geológicos.

Los sedimentos de color que encontró remiten fácilmente al contemporáneo informalismo, nuevamente a la abstracción y también a los muros esgrafiados de Brassaï.

Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1965. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. La Chanca, Almería, 1965. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. S/T 1965. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. S/T 1965. © Carlos Pérez Siquier

Ya en los setenta, este autor fue contratado por el Ministerio de Información y Turismo para que captase imágenes de las costas que pudieran dedicarse a promocionar el turismo en carteles y folletos y que, contempladas desde la actualidad, sugieren el sabor de un tiempo que no volverá. Junto a vistas de una España coloreada hasta ese momento inédita, se fijó en la colonización de las playas por visitantes que no escondían su carnalidad y que para muchos supusieron toda una paradoja en el marco de la cultura moral de entonces; es en estos trabajos en los que Siquier se acercó más a la estética del voyeurismo, a la celebración de una nueva visión de la juventud o la feminidad y también al retrato de un consumismo incipiente y un renovado ocio, sin esquivar sus vínculos con lo grotesco y sus muchas contradicciones.

Decía el citado Goytisolo en Campos de Níjar, y el almeriense hizo suya esa reflexión: El universo razonable de los periódicos me serenaba y adormecía. Las fotos de la Reina de la Feria de Burgos y de la muchacha escultural, reclamo de Bañadores Jantzen, me recordaban oportunamente que la angustia es mal pasajero, que hay un orden secreto que rige las cosas y que el mundo pertenece y pertenecerá siempre a los optimistas. No era fotógrafo derrotista.

En KBr Fundación MAPFRE se exhibe esa serie de La playa (1972-1980), que conjuga cierto surrealismo, sentido del humor y vida cotidiana, en la línea de trabajos no distantes en el tiempo de Tom Wesselmann, John Kacere o Joan Rabascall, o de los últimos que llevó a cabo Martin Parr, quien reconoció abiertamente en Pérez Siquier a un predecesor e incidió en la frescura y vigencia de este proyecto -ahora expone al británico el Jeu de Paume-.

Las fotos de la Reina de la Feria de Burgos y de la muchacha escultural, reclamo de Bañadores Jantzen, me recordaban oportunamente que la angustia es mal pasajero, que hay un orden secreto que rige las cosas y que el mundo pertenece y pertenecerá siempre a los optimistas.

Carlos Pérez Siquier. Roquetas de Mar, 1973. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. Roquetas de Mar, 1973. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. Marbella, 1974. © Carlos Pérez Siquier
Carlos Pérez Siquier. Marbella, 1974. © Carlos Pérez Siquier

Su interés por las superficies, evidente ya en aquellas visiones primeras de La Chanca, quedaría patente también en series siguientes, como Trampas para incautos (1980-2001): un conjunto de representaciones alternativas de la realidad; de escaparates, maniquíes y publicidades que parecen ser parte de un mundo paralelo en el que habitamos sin ser conscientes, justamente por su ubicuidad. Empleó colores saturados para incidir en los contrastes entre figuras y fondos y también en una irrealidad que (de nuevo cultivando la paradoja) lo conecta con el hiperrealismo norteamericano y lo kitsch, con Luigi Ghirri o William Eggleston. Poco a poco, eso sí, sus obras se harían más despojadas y monocromáticas.

Las dos últimas series de Siquier expuestas ahora en Barcelona son Encuentros (1991-2002), una recreación de espacios cotidianos y aparentemente vulgares que retrató de forma directa y sin concesiones, otorgando a lo supuestamente banal la dignidad de lo perdurable, y La Briseña (2015-2017), dedicada a una casa rural almeriense que habitó: supuso un claro repliegue hacia el interior en el que trabajó para el disfrute personal y mantuvo su curiosidad por las paredes, encaladas, y los objetos supuestamente insignificantes como emblemas posibles de la identidad material de un territorio y, también, de una intimidad.

Se nutre esta exhibición, como dijimos, de los fondos de la propia Fundación Mapfre, que inició el proceso de compra de las obras (o de recepción de la donación, según los casos) poco antes de la muerte del artista, ocurrida en 2021. Prueba este legado la atención de Pérez Siquier al contexto real y próximo a la hora de conformar su propio mundo, original y extraordinario, particular y universal y, en su tiempo, sin parangón.

Carlos Pérez Siquier. Cádiz, 1980. Colecciones Fundación MAPFRE © Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022
Carlos Pérez Siquier. Cádiz, 1980. Colecciones Fundación MAPFRE © Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

 

 

“Pérez Siquier. Colecciones Fundación Mapfre”

KBr FUNDACIÓN MAPFRE

Avenida Litoral, 30

Barcelona

Del 26 de febrero al 24 de mayo de 2026

 

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