Muybridge, lo que cabe en un instante

El MUN navarro exhibe obras del pionero de la fotografía

Pamplona,

En su línea expositiva dedicada al examen de las relaciones entre la fotografía y la ciencia, y a la huella de los primeros pasos de la disciplina fotográfica en el desarrollo posterior y actual de la cultura de la imagen, el Museo Universidad de Navarra brinda una exhibición a uno de los pioneros en la captación de fenómenos en movimiento en imágenes estáticas, esto es, del tiempo detenido, por supuesto años antes de la invención estricta del cine.

Eadweard Muybridge (ese era su nombre artístico, el real fue Edward James Muggeridge) nació en la localidad británica de Kingston upon Thames solo nueve años antes de que la fotografía como tal fuera presentada en la Academia de las Ciencias en París. Como hijo, avanzado, de su tiempo, se interesó muy pronto por esas innovaciones y a ellas se dedicaría de manera más honda tras residir un tiempo en Estados Unidos y ocuparse en el comercio de libros, cuando un accidente le llevó a regresar a su país para recuperarse. Empleó su tiempo entonces en investigar los principios técnicos de la fotografía y, cuando volvió a América, iniciaría su andadura como fotógrafo paisajista del Oeste, sobre todo de Yosemite; era muy hábil manejando el colodión húmedo, así que ganó prestigio con rapidez, a un lado y otro del océano.

No tardando mucho, los paisajes no serían suficiente y quiso capturar aquello que se resistía a ser fijado por el ojo: se valía de técnicas de exposición prolongada para llevar a sus imágenes con precisión cielos nocturnos y paisajes poco sencillos. Envuelto en líos judiciales (se le acusó en 1874 de disparar a un supuesto amante de su esposa), se alejó de Estados Unidos por consejo de sus abogados para trasladarse a las costas de Guatemala: fotografió sus puertos, en un conjunto ahora conservado en el C.I.R.M.A (Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica), en el que fue su último proyecto antes de la gran empresa por la que hoy lo conocemos: Animal Locomotion, su exploración fundamental del movimiento. Y tras retirarse, incluso tuvo tiempo de ordenar su archivo con el objetivo de preservarlo para la posteridad.

Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 643, 1887
Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 643, 1887

El origen de esa obra monumental, Animal Locomotion, se encuentra en realidad en el encargo a Muybridge por Leland Stanford, fundador de la Universidad de Stanford y empresario ferroviario, de que resolviera una cuestión que entonces (en torno a 1872) debía ocupar a científicos, artistas y aficionados a la hípica: si los caballos, cuando galopaban, levantaban en algún momento a la vez las cuatro patas del suelo. En 1878 lograría culminar el inglés su estudio del movimiento del animal: para atrapar las imágenes de su galope, utilizó veinticuatro cámaras alineadas y cargadas con una placa de cristal emulsionado con colodión húmedo; además, cada una contaba con un disparador mecánico que el propio movimiento del équido activaba.

El método le posibilitó descomponer el movimiento de los animales en una serie de imágenes individuales que, al contemplarse en secuencia, generaban la impresión de adueñarse de un movimiento continuo. El viaje a Guatemala supuso un parón en el proyecto, de ahí la tardanza, pero cuando pudo volver a California retomó el asunto: documentó el trotar del caballo Sallier Gardner y constató que, efectivamente, podía llegar a despegar sus cuatro cascos del suelo.

Eadweard Muybridge, Animal locomotion, imagen 625, 1887
Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 625, 1887

Contado de este modo, el proceso parece fácil, pero requería una pericia inédita: los estudios de Muybridge darían paso a la fotografía primera del movimiento y a demostrar que era posible percibir el dinamismo de un sujeto mediante imágenes vistas en secuencia. En el terreno del registro del tiempo y de la acción nada sería igual desde entonces: hallazgos como los de Muybridge abrieron la puerta a la captura en detalle de instantes efímeros, por supuesto al cine, y también al desarrollo de imágenes vitales para disciplinas científicas como la anatomía o la biomecánica.

El paso siguiente, y derivado de aquel, sería la mencionada serie Animal Locomotion, casi una década posterior: se trataba de casi ochocientos conjuntos de fotografías que documentaban el movimiento de animales (caballos, aves, perros, elefantes) y humanos y en los que se involucró, en cuanto a apoyo financiero, la Universidad de Pensilvania. Al analizar cómo las diferentes especies se desplazaban mediante cámaras sincronizadas, comprobó las similitudes y diferencias entre unas y otras desde un enfoque científico pero también artístico: seleccionaba las posturas más estéticas para recalcar la belleza de su dinamismo.

Eadweard Muybridge, Animal locomotion, imagen 161, 1887
Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 161, 1887
Eadweard Muybridge, Animal locomotion, imagen 187, 1887
Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 187, 1887

En el caso de sus modelos humanos, atendió tanto a las actividades simples como a los movimientos complejos y a individuos de distintas edades, géneros y tipos físicos, de modo que artistas y diseñadores de su tiempo, y posteriores, se nutrieron de sus avances: murió Muybridge ocho años antes de que Duchamp elaborara su Desnudo bajando una escalera; los científicos valoraron mejor la biomecánica de la locomoción humana e, incluso, la documentación de los movimientos de una persona con una pierna artificial facilitó datos a los fabricantes de prótesis.

Sus anhelos se encaminaban hacia la filmación: en paralelo ideó el zoopraxiscopio, un dispositivo previo al proyector cinematográfico moderno que permitía proyectar imágenes secuenciales de movimiento en una pantalla, suscitando la ilusión de desplazamiento continuo.

En el Museo Universidad de Navarra nos esperan, asimismo, trabajos de alguno de los fotógrafos que deben mucho a Muybridge, como su contemporáneo Étienne Marey, quien fue además médico y fisiólogo. Es el padre de la cronofotografía, fruto igualmente de sus indagaciones en el movimiento humano y animal y de una simplificación de los procedimientos del anterior: su aparato podía capturar múltiples fases de la acción en una sola placa, gracias a cámaras de alta velocidad con un obturador mecánico muy rápido.

Las imágenes de aves de Muybridge no le parecieron lo bastante precisas, así que, trabajando de manera autónoma pero en paralelo, en 1882 perfeccionó la llamada escopeta fotográfica, inspirada en el anterior revólver fotográfico que en 1874 había alumbrado el astrónomo Jules Janssen. También inventó Marey una cámara de placa fija cronomatográfica con un obturador de tiempo, práctica al combinar en una placa varias imágenes sucesivas de un único movimiento.

Louis Lumière, Thomas Edison y William Dickson conocieron sus estudios; igualmente adoptaron de Muybridge el principio de proyectar imágenes secuenciales en un kinetoscopio, dispositivo que sería antecedente directo de los proyectores cinematográficos. La percepción humana del tiempo, de la mutación y, en suma, de lo real no volvería a ser igual.

Eadweard Muybridge, Animal locomotion, imagen 755, 1887
Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 755, 1887
Eadweard Muybridge, Animal locomotion, imagen 676, 1887
Eadweard Muybridge. Animal locomotion, imagen 676, 1887

 

 

 

Eadweard Muybridge

MUSEO UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Campus Universitario, s/n

Pamplona

Del 2 de abril al 24 de agosto de 2025

 

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