Michael Schmidt, de Berlín a una manzana

El Jeu de Paume dedica al alemán una extensa retrospectiva

París,

La reapertura, la pasada primavera, del Jeu de Paume se celebró con la llegada a París de la primera gran exposición dedicada en Francia al fotógrafo Michael Schmidt, uno de los pilares del desarrollo de esa disciplina en Alemania el siglo pasado, junto a Bernd y Hilla Becher, por la incesante renovación de su lenguaje formal y la elección de sus temas. La exhibición, titulada justamente “Une autre photographie allemande”, se ha planteado como una retrospectiva vertebrada cronológicamente y consta de impresiones originales, obras inéditas y un vasto corpus de imágenes procedente de archivos que ilustran la trayectoria de este autor durante cinco décadas (buena parte de estos trabajos influirían abiertamente en los de artistas como Andreas Gursky, con quien Schmidt entabló amistad a finales de los setenta, y en los de otros fotógrafos de generaciones posteriores).

Nacido en Berlín en 1945 y autodidacta, dedicó la mayor parte de su obra a su ciudad natal y especialmente al que fue Berlín Occidental, donde residió hasta su muerte en 2014. Los distritos de Kreuzberg y Wedding -en el primero contó con estudio propio durante una década- fueron sus escenarios predilectos e inicialmente trabajó desde un estilo documental, y a menudo por encargo, para progresivamente desprenderse de convenciones y consolidar, ya en la década de los ochenta, una mirada más personal. Podemos considerar, de hecho, el conjunto de su producción como el fruto de un proceso de búsqueda de una identidad artística propia y también como una ilustración del desarrollo de la fotografía artística alemana desde la posguerra.

Michael Schmidt. Sin título. Berlin-Kreuzberg. Stadtbilder (Berlin-Kreuzberg. Cityscapes), 1981-1982
Michael Schmidt. Sin título. Berlin Kreuzberg. Stadtbilder, 1981-1982
Michael Schmidt. Sin título. Berlin-Kreuzberg. Stadtbilder [Berlin-Kreuzberg. Vues urbaines), 1981-1982
Michael Schmidt. Sin título. Berlin Kreuzberg. Stadtbilder, 1981-1982

Comenzó su trayectoria a mediados de los sesenta, cuando aún era gendarme, uniéndose temporalmente a clubes de aficionados, y a fines de los setenta hizo del gris el elemento cromático fundamental de su obra. Pretendiendo describir su entorno pero también trascender su apariencia, entendió que no podía limitarse al uso de negros y blancos, que consideraba maniqueos, incapaces de reflejar un mundo nunca nítidamente definido. Buscando matices, adoptó una paleta más amplia y los tonos grises se ajustaron mejor a su visión del cielo berlinés, a sus paisajes urbanos e interiores en los que las figuras surgen débilmente iluminadas.

Entre 1978 y 1980 destacan sus vistas desiertas del distrito de Friedrichstadt, muy afectado en la II Guerra Mundial. Le permitió ofrecer un retrato característico del Berlín posterior a 1945, con sus terrenos baldíos y sus muros cortafuegos; dominan estas imágenes los espacios vacíos y edificios administrativos que capturaba con luz difusa, a medio camino entre el propósito documental y la abstracción. Berlin nach 45, que así se llamó esta serie, solo pudo verse desde 2005, veinticinco años después de su realización.

En muchos de sus proyectos fotográficos, un elemento se convierte en símbolo o eje de mensajes, adquiriendo una importancia muy particular. Es el caso de la serie Waffenruhe (1987), apogeo de sus imágenes berlinesas y un reflejo original, de extrema intensidad, de una ciudad dividida: el muro es su centro. La desarrolló en colaboración con el director y dramaturgo Einar Schleef y se presentó por primera vez, ese mismo año, en la capital alemana, en Martin Gropius Bau; se compone de imágenes prácticamente en bruto, de atmósferas cargadas, que nos sumergen en las calles berlinesas al final de la Guerra Fría y de la propia juventud del autor, poco antes del cambio de época.

Alternó paisajes urbanos, detalles de la naturaleza y retratos, dando la espalda a su pasado propósito de encontrar una correspondencia visual a la situación políticamente compleja y la ausencia de esperanzas de su ciudad entonces. Sin imponer una mirada soberana, dedicó en todo caso esta serie a la fragilidad, humana y urbana.

Michael Schmidt. Sin título. Waffenruhe, 1985-1987
Michael Schmidt. Sin título. Waffenruhe, 1985-1987
Michael Schmidt. Sin título. Waffenruhe, 1985-1987
Michael Schmidt. Sin título. Waffenruhe, 1985-1987

Abandonó ese enfoque en el proyecto Ein-heit (Uni-té), cuyo título se relaciona con la reunificación, donde exploró los lenguajes formales que podríamos asociar a las distintas organizaciones sociales y los sistemas políticos que marcaron Alemania en el siglo XX (nacionalsocialismo, socialismo y democracia) y también las posibilidades de toma de postura individual en esos contextos. Conjugó en esta serie imágenes tomadas de las aparecidas en medios (fotografías de fotografías, a veces fragmentadas o invertidas) con otras propias y todas ellas las publicó en un libro sin textos, para enriquecer las opciones de interpretación. Otros de sus trabajos más significativos los dedicó al rol de la mujer y a su imagen desde una perspectiva social y política (cuerpo, vestimenta, postura) o a la necesidad de preservar la naturaleza, y su último proyecto relevante, Lebensmittel (Productos alimenticios), lo centró en la exploración de la alimentación contemporánea.

Podemos decir que la carrera del alemán tuvo mucho de revisión crítica de sus viejas fotos, de crecimiento a partir del pasado: un ejemplo lo constituye Menschenbilder, proyecto realizado a partir de una antigua serie de retratos ahora recortados; arrebata así los modelos a su entorno y los convierte en ejemplos universales del comportamiento humano. A mediados de los ochenta trabajó asimismo en Selbst, un conjunto de autorretratos marcados por un estilo directo hasta la intransigencia; están poblados de una actitud autocrítica.

En vida conoció Schmidt reconocimiento internacional: en 1996 el MoMA le dedicó una muestra personal (la primera que se museo brindó a un fotógrafo alemán en décadas, donde puso verse Ein-heit) y en 2014, días antes de su muerte, se le concedió el Premio Pictet, justamente por Lebensmittel. Hay que subrayar que, tras la reunificación alemana, Schmidt no volvió a fotografiar Berlín, sino los distintos lander: le interesaba lo que tenían de lugares generadores de identidad y, sin embargo, intercambiables. A partir de aquellos viajes y de otros por Noruega, Holanda, Austria, Italia y España, conversando con fabricantes de embutidos, pastas y quesos, responsables de piscifactorías, de explotaciones hortofrutícolas, ganaderas, invernaderos… con productores de aceite de oliva o empresarios agroindustriales, vertebró esa primera propuesta en color. La completó con imágenes perturbadoras, formadas por mitades dispares, repeticiones y variaciones de motivos que sacudían la creencia pasada en la fotografía como imagen cierta y no subjetiva.

Los comisarios de la exhibición parisina son Thomas Welski y Laura Bielau, su amigo y su asistente respectivamente y su presentación coincide con el 75º aniversario del nacimiento de artista. Han tenido en cuenta, Welski y Bielau, la habitual presentación de sus fotografías en forma de libros e instalaciones y siempre en diálogo con los lugares de exposición. Podremos visitarla también en el Reina Sofía y la Albertina.

Michael Schmidt. Utrechter Straße / Malplaquetstraße, Berlin-Wedding [Berlin-Wedding], 1976-1978
Michael Schmidt. Utrechter Straße / Malplaquetstraße, Berlin-Wedding [Berlin-Wedding], 1976-1978

 

Michael Schmidt. “Une autre photographie allemande”

JEU DE PAUME

1 Place de la Concorde

París

Del 8 de junio al 29 de agosto de 2021

 

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