Martin Parr, lúdico y lúcido

El Jeu de Paume examina la trayectoria del fotógrafo

París,

Una de las últimas exposiciones en cuya preparación pudo participar Martin Parr, antes de su muerte en diciembre del año pasado, es “Global warning”, que se abrirá al público el próximo 30 de enero en el Jeu de Paume de París. Es probable que, por eso, sus salas se tiñan de nostalgia, aunque el británico seguramente habría aborrecido esa sensación: sus imágenes, desde los setenta y hasta su fallecimiento, estuvieron marcadas por la ironía, el examen satírico, y no moralizante, de nuestros tics sociales y la crítica evidente pero lúdica.

Se reunirán en París casi doscientas obras, representativas del conjunto de su carrera, en las que veremos que documentó los síntomas de las que podemos entender por crisis de las sociedades materialmente privilegiadas: el turismo masificado, el consumismo desenfrenado, las dependencias tecnológicas y una relación, cuanto menos, ambivalente con la naturaleza. Hay quien ha apreciado en su humor a la hora de abordar estos asuntos la herencia de la tradición cáustica de su país; una versión de nuestro tiempo de las pasadas guerras visuales británicas contra las convenciones en la representación, en el fondo y en la forma.

Su retrato del mundo globalizado, divertido e inquietante a partes iguales, nacía de la recolección de instantáneas en centros comerciales, playas llenas, zoológicos, en exposiciones de vehículos o en las montañas suizas; no importaban demasiado los escenarios, sí los comportamientos que en esos lugares los individuos se dan derecho a desplegar: banales, absurdos y fundamentalmente reveladores.

Martin Parr. Dorset, Angleterre,2022. Martin Parr. Magnum Photos
Martin Parr. Dorset, Angleterre, 2022. © Martin Parr / Magnum Photos
Martin Parr. Salford, Angleterre, 1986. Martin Parr. Magnum Photos
Martin Parr. Salford, Angleterre, 1986. © Martin Parr / Magnum Photos

Su estética es casi inconfundible: se inició en el blanco y negro, pero no tardó en virar hacia los tonos saturados, los encuadres ajustados, la acumulación de detalles y un gusto claro por lo kitsch y los contrastes. Ese estilo, consolidado a lo largo del medio siglo que ha transcurrido desde los setenta, permite una interpretación de su trabajo en varias capas: podemos quedarnos con la anécdota contemplada en la inmediatez, pero también con su constante subversión de los códigos de la elegancia y su desafío a los parámetros de géneros diversos de la fotografía, como la publicitaria, la postal o la de la vida silvestre. Al prestar atención a sus lenguajes, Parr revela su artificio, sus clichés y todo aquello que parecía, en ese tipo de estampas, darse por hecho.

Cinco secciones estructurarán esta muestra, atendiendo a temas, motivos y obsesiones recurrentes que, como el artista supo ver en sus últimos años, guardaban una relación honda con la degradación progresiva del medio ambiente, por más que él no mantuviese ningún deseo de activismo.

Insistentemente nos enseñó cómo las actividades de ocio alteran el entorno; esa unión aparentemente indisoluble que hemos establecido entre el placer y la generación de desperdicios, lo natural y lo artificial. Nos ofreció Parr un inventario crudo y humorístico de nuestros objetos de deseo y nuestros modos de consumo, vistos como expresión de una nueva religión: a través de su objetivo, supermercados, centros comerciales, ferias y exposiciones devienen escenarios de una carrera frenética, y compartida por todas las clases sociales, en la que los mismos seres humanos a veces se convierten en mercancías.

Martin Parr. Kleine Scheidegg, Suisse,1994 © Martin Parr / Magnum Photos
Martin Parr. Kleine Scheidegg, Suisse,1994 © Martin Parr / Magnum Photos

Pero la mayor de sus obcecaciones fue el turismo, que exploró tanto en sus placeres como en sus contradicciones, incluso en sus callejones sin salida. En los lugares más visitados, se centró en los hábitos y comportamientos del turista global, sugiriendo, además, un estudio sutil de los desequilibrios entre hemisferios. En cuanto a nuestra coexistencia con los animales, le interesó la confluencia en el lado humano de la indiferencia y la fascinación, la negligencia y la sobreatención, la violencia y el afecto.

También le importaron nuestros lazos, paulatinamente más íntimos, con las máquinas: coches, videojuegos, tragaperras y, en sus últimos años, también ordenadores y teléfonos inteligentes que redefinen nuestra relación con la realidad, el espacio y el tiempo. El mismo Parr concebía sus fotos como una forma de entretenimiento -la que aportan esos dispositivos, como la cámara- que contiene un mensaje serio si uno está dispuesto a leerlo, pero aseguraba no intentar convencer a nadie de nada: Simplemente muestro lo que la gente cree saber, declaraba en 2021. Efectivamente, así eres a menudo, aunque no te veas, parecía decir.

Martin Parr. Seagaia Ocean Dome, Miyazaki, Japon,1996 © Martin Parr / Magnum Photos
Martin Parr. Seagaia Ocean Dome, Miyazaki, Japon,1996 © Martin Parr / Magnum Photos

Nunca pretencioso, insistía en que formaba parte del mundo que documentaba y criticaba: Nos dirigimos hacia la catástrofe, pero todos juntos. Nadie se atreverá a prohibir los coches ni los viajes en avión. Incluso conocía su (elevada) huella de carbono y se negaba a adoptar una postura de superioridad respecto a aquellos a quien fotografiaba.

Sabedor de que las imágenes por sí solas ya no bastan para transformar el mundo, sí las concebía como cierta forma de resistencia: la de quien es consciente de las derivas generalizadas y de la lejana posibilidad de revertirlas, y nos las enseña. Con ternura y otras cosas.

Martin Parr. Zurich, Suisse, 1997 © Martin Parr / Magnum Photos
Martin Parr. Zurich, Suisse, 1997 © Martin Parr / Magnum Photos
Martin Parr. Venise, Italie, 2005 © Martin Parr / Magnum Photos
Martin Parr. Venise, Italie, 2005 © Martin Parr / Magnum Photos

 

 

 

Martin Parr. “Global warning”

JEU DE PAUME

1 Place de la Concorde

París

Del 30 de enero al 24 de mayo de 2026

 

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