Bourgeois, primera contemporánea en la Borghese

Roma exhibe veinte de sus esculturas

Roma,

El pasado 21 de junio, la Galleria Borghese abrió al público la muestra “Louise Bourgeois: Unconscious Memories”, histórica por varias razones: es la primera dedicada a una artista contemporánea en esta villa romana y también supone el estreno expositivo en la capital italiana de la autora franco-canadiense, que sí mantuvo, sin embargo, una relación fecunda con el arte italiano a lo largo de su extensa trayectoria.

Comisariada por Geraldine Leardi y Philip Larratt-Herrero, y organizada en colaboración con la Easton Foundation y la Academia de Francia – Villa Medici, esta exhibición estrecha lazos entre la memoria personal de Bourgeois y la colectiva contenida en la Galleria a lo largo de varias de sus salas, el Aviario y el Jardín Meridiana, espacios que esta autora admiró en 1967, en la que fue su primera visita a Roma. Aproximadamente una veintena de sus piezas se exponen junto a obras maestras de los fondos Borghese, en un montaje que propone relaciones entre aquellas y la arquitectura del lugar y entre los estados emocionales y psicológicos que exploró la artista desde una extraordinaria diversidad de formas, materiales y escalas, y su visión de la metamorfosis, y las experiencias humanas a las que apuntan los fondos de esta institución.

Hay que recordar que, en sus siete décadas de andadura, Bourgeois planteó en su obra avanzados debates, aún actuales, que vinculaban la creación contemporánea, el psicoanálisis y el feminismo, y que en los sesenta, tras un periodo de revisión intensa de su personalidad y sus vivencias, comenzó a experimentar con el empleo de látex, yeso, cera y otros materiales en la plasmación de formas biomórficas, previas a sus Células, estructuras autónomas en las que trabajaría desde los noventa, y a sus Celdas, compuestas por elementos esculpidos, objetos encontrados y piezas que atesoraría durante toda su vida. En sus últimos quince años de trayectoria, las telas serían el centro de sus creaciones.

El conocimiento de esta artista de las colecciones atesoradas en la Galleria Borghese se inició durante sus estudios en el Louvre en los años treinta, en los que profundizaría durante estancias en Pietrasanta, Carrara y otras ciudades italianas en 1967 y 1972, donde llevó a cabo diversos talleres y realizó un número no menor de trabajos en bronce y mármol. Regresaría a Italia en 1981 y 1991, ejecutando algunas esculturas más.

Louise Bourgeois. Janus Fleuri, 1968. Collection The Easton Foundation, Nueva York
Louise Bourgeois. Janus Fleuri, 1968. Collection The Easton Foundation, Nueva York

A la Galleria Borghese han llegado Janus Fleuri, Topiary y Passage Dangereux, tres piezas ligadas a la metamorfosis. La primera, en suspensión simétrica y ambigua, mira en dos direcciones, haciendo referencia a la deidad romana que se dirige simultáneamente al pasado y al futuro, y a los comienzos y las transiciones; Topiary refleja el crecimiento y las etapas de desarrollo de una joven, las transformaciones entre la juventud y la madurez; y Passage Dangereux, la más grande de las Celdas de Bourgeois, condensa igualmente, en el Salón Lanfranco, el viaje de una niña hasta su conversión en adulta.

Esas Celdas son recintos del tamaño de una habitación que contienen, como dijimos, objetos encontrados y formas esculpidas y que exploran asuntos ligados a la memoria, el deseo, la arquitectura y los cinco sentidos. Al diseñar sus propias construcciones, desplegaba Bourgeois complejas orquestaciones de motivos y símbolos en los que podían fusionarse las alusiones al ayer y el presente, listas para ser contempladas y experimentadas: exactamente lo que era esta Galleria para Scipione Borghese.

Louise Bourgeois. Passage Dangereux, 1997. Colección privada
Louise Bourgeois. Passage Dangereux, 1997. Colección privada

Contemplaremos, asimismo, Cell (The Last Climb), la penúltima obra de esa serie, que abre la exposición en el hall de entrada con su motivo básico de la espiral, que volveremos a encontrar en el Aviario, en Spiral Woman. Esa forma, como la escalera de caracol de dicha celda, supone una metáfora de los interminables ciclos de la vida, y las esferas azules flotando en el espacio poseen fuertes connotaciones espirituales. Cell XX (Portrait), por su parte, profundiza en el retrato de las emociones desde una mirada íntima a la psique humana; podemos entenderla como una deconstrucción del retrato tradicional destinada a enfatizar la expresión emocional y la profundidad psicológica por encima del estatus y las relaciones sociales, aunque zambulléndose en el complejo entramado que estas suponen en lo que atañe a las identidades personales.

Louise Bourgeois. Cell (The Last Climb), 2008. The National Gallery of Canada, Ottawa
Louise Bourgeois. Cell (The Last Climb), 2008. The National Gallery of Canada, Ottawa
Louise Bourgeois. Cell XX (Portrait), 2000. Colección privada, Nueva York
Louise Bourgeois. Cell XX (Portrait), 2000. Colección privada, Nueva York

En el jardín de la Galleria saldrá a nuestro encuentro The Welcoming Hands, escultura elaborada a partir de moldes de las manos de la artista entrelazadas con las de Jerry Gorovoy, que además de amigo muy cercano fue su asistente durante muchos años. Evocan dependencia, intimidad y protección. También una de sus grandes arañas en bronce, que homenajea al carácter protector de la madre de Bourgeois, y que contrasta con el suave mármol rosa de sus Jambes Enlacées, un delicado cruce de piernas que podemos considerar eco del de los tobillos de la Paulina Borghese de Canova.

Louise Bourgeois. The Welcoming Hands, 1996. Centre national des arts plastiques, France, en préstamo permanente en el Musée du Louvre
Louise Bourgeois. The Welcoming Hands, 1996. Centre national des arts plastiques, France, en préstamo permanente en el Musée du Louvre
Louise Bourgeois. Jambes Enlacées, 1990. Magasin III Museum for Contemporary Art, Estocolmo
Louise Bourgeois. Jambes Enlacées, 1990. Magasin III Museum for Contemporary Art, Estocolmo

En Untitled (No. 7), otros dos pares de manos enlazadas simbolizan refugio y protección y suponen de nuevo una manifestación de su querencia por la transformación y fragmentación del cuerpo y, por último, en el Salón de los emperadores nos esperan una serie de cabezas de tela (de retazos de tapices con motivos florales o geométricos) que dialogan con los bustos de hombres ilustres. Con cuencas vacías y bocas entreabiertas, sostenidas por marcos de aluminio, constituyen aquí una evidente puesta en cuestión del prestigio y el lujo de otros siglos.

Louise Bourgeois. Sin título, 2002
Louise Bourgeois. Sin título, 2002. Collection The Easton Foundation, Nueva York

 

 

“Louise Bourgeois. Unconscious memories”

GALLERIA BORGHESE

Piazzale Scipione Borghese, 5

Roma

Del 21 de junio al 15 de septiembre de 2024

 

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