En un momento muy delicado para esta institución, víctima del conocido robo de joyas napoleónicas en octubre de 2025, de filtraciones de agua que han afectado a su patrimonio bibliográfico, de un fraude importante en la venta de entradas (y de huelgas en demanda de mejoras salariales), Laurence des Cars, hasta ahora directora del Musée du Louvre, ha presentado su dimisión y esta vez sí ha sido aceptada por las autoridades francesas, que hace unos meses rechazaron su retirada.
En el comunicado en el que Des Cars daba a conocer su decisión, recalcaba que, durante sus cinco años de mandato, ha recordado en varias ocasiones que, pese a ser el Louvre el museo más grande del mundo y albergar un número elevadísimo de obras maestras, es sin embargo un complejo frágil, y que su transformación requiere aunar esfuerzos y energías en torno a objetivos comunes y dotarlo de los recursos suficientes.
Su sustituto será Christophe Leribault, presidente hasta la fecha del Palacio de Versalles y antes de Orsay, según ha anunciado hoy Emmanuel Macron. Especialista en el periodo barroco, ha sido, asimismo, director adjunto del Departamento de Grabados y Dibujos del propio Louvre y director del Musée Eugène Delacroix.
En su etapa en Versalles, se han puesto en marcha allí mejoras destacadas en la modernización de las instalaciones y la seguridad, para la protección de las colecciones y la prevención de incendios; probablemente no se trate de un dato menor a la hora de su elección.
En la misma jornada hemos conocido que Annick Lemoine, hasta ahora al frente del Petit Palais, dirigirá los museos de Orsay y de l’Orangerie, que están integrados dentro de un mismo organismo público. En su caso sustituye a Sylvain Amic, fallecido el pasado verano.
Doctora en Historia del Arte por la Sorbona, con anterioridad dirigió el Musée Cognacq-Jay y el Departamento de Historia del Arte de la Academia Francesa en Roma y es experta en Caravaggio y los caravaggistas.

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