Lake Varea y Barragán: afecto y diversión

El dúo presenta su primera muestra institucional en España

Madridf,

Pronto cumplirá ochenta años, pese a una modernidad radical que el paso de las décadas no desafía, la Casa Luis Barragán en Ciudad de México. Levantada en 1948, habitada por el arquitecto durante cuarenta años exactos, se encuentra en un barrio popular con el que, en sus exteriores, no desentona, y en sus interiores conjuga trazas de la arquitectura vernácula mexicana y de la moderna internacional, dividiéndose su planta en estancias muy diferentes entre sí en las que se despliegan extraordinarios juegos de luces y reflejos. También de color.

El dúo de artistas Lake Varea, formado por las igualmente mexicanas Francisca Rivero-Lake y Carla Varea, que trabajan juntas desde hace veinte años y que han centrado su andadura en la fotografía (aunque también son autoras de vídeos, textiles, performances, vídeos o instalaciones), decidió, justamente cuando iniciaban su trayectoria, hacerlo desde una aproximación a estos espacios poblados por Barragán cuando él no era aún el creador e intelectual de culto que es hoy.

Se trata de un acercamiento íntimo: por su duración -han frecuentado la casa desde 2006 y hasta el año pasado- y porque las artistas ahondaron en la personalidad y la morada de Barragán al tiempo en que lo hacían en su propia relación, de ahí que la propuesta que presentan ahora en la Fundación Casa de México, en Madrid, lleve por título “Adorado Barragán”.

Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México
Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México
Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México
Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México

En la que es su primera muestra institucional en España, comisariada por Elena Navarro, veremos una selección de esas imágenes en las que las Lake Varea buscaron mirar este lugar, bien conocido por los mexicanos y hoy muy visitado por los turistas, como hasta entonces no lo habían hecho: dando primacía a la experiencia frente a la mera contemplación y rindiendo tributo, además, a Chucho Reyes. Este pintor y anticuario, que incorporó en su trabajo iconos y materiales habituales de la cultura popular mexicana, invitó a Barragán a introducir en su casa esferas que multiplicaban las posibilidades de los ojos: espejos redondos, objetos reflectivos muy queridos en ese país, expanden nuestra percepción del espacio y se dejan ver, también, en las fotografías del dúo.

Lake Varea han recurrido, en los trabajos que nos esperan en Casa de México, a la técnica del ojo de pez, el gran angular; así, estas composiciones nos sumergen de modo caleidoscópico en lugares que serían muy amados por Barragán -desde un enfoque que nos habla de la convivencia de la pareja con lo que de él queda allí donde habitó, gracias en parte a los testimonios de su esposa, Ana María, y sus cercanos-, pero también tienen mucho de divertimento poético.

Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México
Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México

Planteada como instalación fotográfica envolvente -en la que las paredes se han pintado del cálido tono rosa en el que muchos piensan al recordar la casa de Barragán, y algunas esferas especulares nos llevan de nuevo a ella- esta muestra propone al espectador introducirse, como ellas lo hicieron, en los muros depurados y los juegos de texturas propios de los interiores de esta construcción; en los objetos que acompañaron el día a día del arquitecto (sus libros; sus pósters, nunca originales, de Picasso, Albers o Leonor Fini; su premio Pritzker, el segundo concedido, una poco conocida escultura de Henry Moore) y también en las luces vivas que traspasan los ventanales. En algún caso estas autoras utilizaron, incluso, la de la luna.

Se valieron para este proyecto, del que recientemente se ha editado un libro, de hasta una quincena de cámaras, analógicas y digitales, y por supuesto de las posibilidades de esas esferas recurrentes (de obsidiana, de vidrio…, siempre hechas a mano y, por eso, irregulares) para enseñarnos cada cuarto más allá de donde alcanza la vista.

En esta casa que fue refugio de Barragán, y en la que perfeccionó ese estilo particular que fundía características de las haciendas y los monasterios, todos los muebles fueron hechos o comprados por él, así que no es difícil abordar el lugar como un ente vivo, incluso cambiante para cada visitante y en cada momento; en definitiva, como una arquitectura con la que entablar cierta relación afectiva y en la que divertirse, tal y como las Lake Varea hicieron.

La arquitectura es un eje temático fundamental en la producción de este dúo, que hasta el pasado enero participó, en el MoMA de Nueva York, en la colectiva “New Photography 2025”, y en la Universidad de Yale o el Vitra Design Museum ya exhibieron su serie Paparazza Moderna, un conjunto de retratos poéticos -espontáneos y exteriores- de casas individuales diseñadas en Estados Unidos por prestigiosos arquitectos modernos, como Walter Gropius, Marcel Breuer, Richard Neutra, Rudolph M. Schindler, Ludwig Mies van der Rohe y Philip Johnson. También entonces trataron cada una de ellas como un personaje vivo, pero ya no contemplado desde la cercanía, sino desde el voyeurismo, sin anunciar previamente su llegada.

Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México
Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México

 

Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México
Lake Varea. Adorado Barragán. Fundación Casa de México

 

 

Lake Varea. “Adorado Barragán”

FUNDACIÓN CASA DE MÉXICO EN ESPAÑA

C/ Alberto Aguilera, 20

Madrid

Del 26 de febrero al 10 de mayo de 2026

 

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