Psiquiátrico y vanguardia no fueron dos orillas

Los ensayos de Hanz Prinzhorn centran una muestra en la Fundación Mapfre

Madrid,  24/09/2026

Siendo casi un aprendiz en su veintena, mientras se formaba en psiquiatría y medicina -antes había estudiado filosofía e historia del arte-, Hans Prinzhorn fue asistente de Karl Wilmanns en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Heidelberg. Allí, durante cerca de tres años recién acabada la I Guerra Mundial, se dedicó a recopilar los dibujos y pinturas que elaboraban los enfermos ingresados: consiguió que en 1921, cuando dejó aquel empleo, esas obras compusieran una colección de cerca de 5.000 piezas realizadas por medio millar de internos. No tardaría en articular, a partir de ellas, el ensayo que fue su gran legado: Actividad plástica de los enfermos mentales. Una contribución a la psicología y psicopatología de la configuración formal, llamado para resumir Expresiones de la locura; si bien desde el terreno sanitario fue acogido con reservas, despertó entusiasmo en la esfera artística, especialmente en Dubuffet, que lo llegó a tomar como sustrato para vertebrar su noción de art brut y que llegó a visitar el hospital de Heidelberg.

Con el fin de revisar la importancia de aquel volumen, que en el periodo de entreguerras vino a sugerir que la dignidad artística encontraba cauces y escenarios inesperados y que la fragilidad mental no tenía por qué suponer un impedimento para su desarrollo, la Fundación Mapfre presenta desde hoy en Madrid la muestra «La otra orilla de la vanguardia», que pone de relieve, asimismo, el impacto de las observaciones y del trabajo de Prinzhorn entre creadores posteriores y en la consolidación misma, posteriormente, del art brut, que hoy cuenta con museo propio en Lausanne, gracias en buena medida al empeño de Dubuffet por concederle carta de naturaleza.

Emil Nolde. Atardecer de otoño, 1924. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. © Nolde Stiftung Seebüll

Emil Nolde. Atardecer de otoño, 1924. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. © Nolde Stiftung Seebüll

Else Blankenhorn. Sin título [Paisaje ribereño nocturno], 1908-1919. Colección Prinzhorn, Hospital universitario de Heidelberg (Alemania)

Else Blankenhorn. Sin título (Paisaje ribereño nocturno), 1908-1919. Colección Prinzhorn, Hospital universitario de Heidelberg (Alemania)

Bajo el comisariado de Pilar Soler Montes, esta exhibición nos propone contemplar sin miedo al asombro y a la paradoja composiciones de artistas fundamentales cuyas búsquedas no se encontraban tan distantes, en cuanto a libertad estética y formal, de las presentes en las imágenes en las que los pacientes psiquiátricos ahondaban en su capacidad de inventar y de expresarse por el camino de lo visual. No resulta difícil entender por qué expresionistas, dadaístas y surrealistas, es decir, los autores más abiertos a las aportaciones de la subjetividad, el inconsciente o el sueño, vislumbraron en esas obras códigos comunes a los suyos, una relación que no mucho más tarde el nazismo explotó con fines propagandísticos para incidir en la supuesta filiación del que llamaron arte degenerado con la enfermedad mental y con una supuesta decadencia cultural. Con la exposición «Entartete Kunst», que Goebbels impulsó en 1937 en Múnich, la ciudad natal de Prinzhorn, se quiso acentuar ese vínculo.

La relevancia de los ensayos del entonces joven psiquiatra radica en un cambio de enfoque: los dibujos, lienzos, esculturas, objetos y tejidos que, hasta ese momento, se habían tenido por material médico -podríamos decir, como síntomas y casos de estudio- comenzaron a ser contemplados como composiciones con valor expresivo, uno muy particular en cuanto que no estaban concebidas para gozar de éxito en el mercado, sino desde una autonomía lejana al academicismo.

Kurt Schwitters. Sin título [Miniatura Merz], 1920. Colecciones Fundación Mapfre. © Kurt Schwitters, VEGAP, Madrid, 2026

Kurt Schwitters. Sin título [Miniatura Merz], 1920. Colecciones Fundación Mapfre. © Kurt Schwitters, VEGAP, Madrid, 2026

Gabriele Urbach. Retrato, antes de 1921. Colección Prinzhorn, Hospital universitario de Heidelberg (Alemania)

El recorrido que propone la Fundación Mapfre enlaza trabajos de los pacientes que Prinzhorn conoció y otros de creadores de las vanguardias que a la mayoría de nosotros nos son familiares; el resultado es poderoso y agridulce: las concomitancias son claras y las razones de la celebridad y el anonimato de unos y otros resultan tan comprensibles como potencialmente contradictorias o azarosas. Unas y otras componen un relato del arte contemporáneo abierto y huidizo, relativamente señalado pero nunca del todo examinado.

Veremos piezas de la Colección Prinzhorn, que continúa custodiando la Universidad de Heidelberg, y de la Collection de l’Art Brut de Lausanne, el Brücke Museum de Berlín, el Museo Thyssen-Bornemisza o el Reina Sofía, con obras procedentes también de su adquirido Archivo Lafuente, porque la documentación es parte importante de esta propuesta. A la luz de sus lazos mutuos aseguraremos lo lejos del decorativismo y la amabilidad que se situaban los afanes de los autores asociados a El Puente y El Jinete Azul, capaces de encontrar en los impulsos primarios, tanto físicos como psíquicos, una fuente de potencia creadora, y en lo infantil, lo no reglado y lo más primitivo un terreno más para la excelencia.

Es evidente que los traumas derivados de la Gran Guerra explican el suelo fértil de la locura como origen de imaginarios que relegaban la razón frente a la ausencia de normas y la sofisticación burguesa frente a lo más elemental. En otras décadas que no fueran las de los veinte y los treinta Schwitters o Grosz no habrían ansiado profundizar en la deformación satírica, Max Ernst no hubiera indagado en la cara oculta de nuestras imágenes mentales y los materiales de desecho no hubiesen sido la base de diseños de calado no efímero. Pero, aún así, sin el libro de Prinzhorn y su extraordinaria difusión, casi nada hubiera sido igual: se divulgó amplísimamente entre los surrealistas, que se enamoraron de sus ilustraciones aunque no comprendieran los textos en alemán, y el poeta Paul Éluard llegó a referirse a él como la publicación visual más bella del mundo.

August Klotz (August Klett). “La caprice” para la República» [hoja VIII], 4 de octubre de 1923. Colección Prinzhorn, Hospital universitario de Heidelberg (Alemania)

August Klotz (August Klett). “La caprice” para la República [hoja VIII], 4 de octubre de 1923. Colección Prinzhorn, Hospital universitario de Heidelberg (Alemania)

George Grosz. Crepúsculo, 1922. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid © Estate of George Grosz, Princeton, N.J., VEGAP, 2026

Algunas de las piezas integradas en ella llegaron a colgar en una exhibición en París, en el año clave de 1929 y bajo el título de «El arte de los locos». Y locos o no, sus artífices se dejaban llevar por su automatismo psíquico con un brío quizá difícil de alcanzar para André Breton y Philippe Soupault y seguramente conocieran los estados alterados de conciencia y trance de forma tan vívida como Robert Desnos, Henri Michaux, Unica Zürn o Antonin Artaud.

Los estudios de Prinzhorn, como prueba el último capítulo del itinerario en la Fundación Mapfre, no fueron pronto olvidados. Las composiciones de estos pacientes psiquiátricos se revalorizaron, al igual que creció el interés por Dubuffet, que en 1948 cofundó la Compagnie de l’Art Brut para hallar, conservar, estudiar y difundir estas obras y con ellas organizó, en 1949, una muestra en la Galerie René Drouin de París. Casi veinte años después, en 1967 y también en la capital francesa, el Musée des Arts Décoratifs acogió la mayor exposición dedicada a este tema hasta aquel momento y la primera en un museo público. En esta propuesta en Madrid los genios y los anónimos parecen ahora diluirse en sueños comunes.

Unica Zürn. Sin título [Pez con pequeño animal marino arriba a la derecha], hacia 1961. Musée d’Art et d’Histoire de l’Hôpital Sainte-Anne (MASHHA), París

Barbara Suckfüll. Sin título [mantel del hospital psiquiátrico del castillo de Werneck], hacia 1910. Colección Prinzhorn, Hospital universitario de Heidelberg (Alemania)

 

 

 

«La otra orilla de la vanguardia»

FUNDACIÓN MAPFRE

Paseo de Recoletos, 23

Madrid

Del 24 de septiembre de 2026 al 10 de enero de 2027