Hace dos siglos, en 1824, Friedrich pintó Región de alta montaña, composición que, cuando más tarde se expuso en Dresde, su ciudad amada, llevó por título Región de alta montaña, basado en un dibujo del Profesor Carus. Las cumbres que inspiraron la obra fueron las que rodean el Mer de Glace de Chamonix, pero de este trabajo sólo tenemos noticias gracias a fotografías de época, porque su historia no ha sido plácida: formó parte de las colecciones de la Neue Nationalgalerie desde los veinte a los cuarenta, cuando se trasladó a un búnker antiaéreo que fue abandonado, incendiado y saqueado al final de la II Guerra Mundial.
Se cree que el mencionado Carus, médico que fue amigo de Friedrich, copió ese paraje en un lienzo, algo más grande que el original, que ahora posee el Museo Folkwang de Essen. No está del todo claro que se lo debamos a Carus a la luz del resto de su producción; de lo que sí se tienen datos ciertos es de que Friedrich, poco viajero, nunca visitó esa zona, pero sí lo hizo este doctor, justo en 1823, y allí trazó ese dibujo que habría inspirado al pintor romántico.
El devenir de esta pieza y de sus copias ha sido una obsesión para el artista guipuzcoano Jesús María Lazkano, autor él mismo de paisajes en los que introduce frecuentemente edificaciones industriales abandonadas, pero nunca la figura humana, suscitando atmósferas de misterio derivadas de esa ausencia.


En los últimos años se ha acercado a menudo a aquella escena, planteando variantes alternativas hasta que se decidió a superponer en una de ellas al Friedrich que conocemos a través de fotos y al supuesto Carus de Essen. Además, para imaginar el estado en que el viajero decimonónico contemplaría las montañas de Chamonix, se fijó en un woodburytipo de S. Thompson y en una fotografía estereoscópica de Adolpe Braun, y llegó a apreciar esta última a través de un aparato estereoscópico de madera que fabricaron los hermanos Underwood & Underwood y que conserva el Museo Universidad de Navarra.
Aproximarse a ese paisaje incorporando tiempo y movimiento supuso para Lazkano un impacto importante y se aventuró a plantear su propia respuesta cinematográfica a Región de alta montaña, un proyecto audiovisual que terminaría siendo el germen de la muestra que ahora presenta en ese centro de Pamplona: “Natura fugit”.
El título tiene que ver con la atención de este artista de Vergara a los efectos del paso de los siglos sobre el paisaje, inevitablemente ligados a los cambios del clima, que podrán ser más o menos acentuados por la acción humana. En este punto, asume Lazkano que tanto la pintura como el cine pueden convertirse en medios oportunos para transmitir al espectador mensajes en favor de la sostenibilidad a los que, por el cauce manoseado de las pantallas, no atiende ya.
Lazkano visitó el Mer de Glace en los ochenta y comparar sus vistas de entonces y las actuales, reconoce, despierta tristeza: los glaciares pierden terreno de forma evidente y, sólo en los cuatro años que ha implicado este proyecto, su altura ha descendido en cuatro metros (serán más de cien desde la época de Friedrich).



La exposición ahora abierta en el MUN, comisariada por Valentín Vallhonrat e Ignacio Miguéliz, consta de esa película de animación de veinte minutos de duración, junto al material gráfico que se empleó en el proceso creativo y de realización de esta obra. Se ofrecen al público, en un único plano y frente a frente -esto es, sin jerarquías-, los elementos intermedios que articularon la pieza y el resultado, para que podamos conocer de primera mano los avances y, también, los fallos a través de esquemas, apuntes, cuadernos, storyboards, reproducciones, copias… Además, nos adentraremos en sus investigaciones: este mismo paraje ya reclamó la atención de William Turner, Ruskin, Viollet le-Duc y los hermanos Lumière y ha sido muy estudiado por los científicos -Eñaut Izagirre, experto en glaciares, ha brindado enfoques nuevos a Lazkano-.
El propósito del guipuzcoano no era poco ambicioso: Patear su topografía, vivir el tiempo sobre el terreno y empezar con dibujos, acuarelas, fotografías, vídeos… para, a partir de esa experiencia previa in situ y sus materiales gráficos derivados, estar en disposición de iniciar un proceso de “reconstrucción” de una posible realidad futura.
La película deja, a su vez, evidentes señales no ocultas sobre el modo en que se elaboró: se suceden los dibujos al pastel, correspondiendo a cada uno un fotograma, y a veces la cámara se mueve dentro de ellos, dando lugar a poco costosas secuencias en travelling. En último término, propone Lazkano una mirada que superpone tiempos: el presente desde el que miramos hoy ese paisaje; el que estos glaciares acumulan sobre sí mismos como enclave cultural, que ha sido ampliamente estudiado, pintado y fotografiado; y el geológico, inaprehensible a escala humana. “Natura fugit” nos introduce en un paisaje que fue romántico y que parecería desvanecerse.


“Natura fugit. Jesus Mari Lazkano”
Campus Universitario, s/n
Pamplona
Del 17 de marzo al 16 de agosto de 2026
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