NUESTROS LIBROS: Se acabó el recreo

20/01/2026

Darío Ferrari. Se acabó el recreoEn verano nadie hace la revolución.

No teníamos noticias previas de Darío Ferrari, el autor de Se acabó el recreo (Libros del Asteroide), porque ésta ha sido su primera novela traducida al castellano, pero ahora sabemos que Viareggio, la ciudad toscana donde nació en los ochenta, se está convirtiendo en el paisaje de sus obras. La anterior, La quarta versione di Giuda, imaginaba reacciones ante un asesinato allí y tenía como personaje principal a un sacerdote; esta segunda tiene como protagonista a un joven del lugar, Marcello Gori, y se deja caer por sus calles, por las de la universitaria Pisa y las del París tomado por los chalecos amarillos.

Se acabó el recreo comienza como novela de campus llena de humor, retratando los vicios y tendencias de un sistema universitario que simula buscar la excelencia, pero está marcado por amiguismos y puñales por la espalda, narrados con una frescura poco habitual. Conforme a una estructura bien trabada, continúa llevándonos, de la mano de los estudios de Gori, a la Italia de los setenta y a los grupos de jóvenes que coqueteaban con el terrorismo en los años de plomo, para terminar devolviéndonos al presente de la novela y a un aprendizaje de enseñanzas vitales, afortunadamente formuladas sin sermonear, que conduce al joven a la vida adulta, aunque sea por caminos inesperados.

Gori era un estudiante de mínima molestia y también un joven, en general, de molestia mínima: alguien sin prisa por llegar a ningún sitio que se dejaba arrastrar por la inercia y el azar (Mi tendencia natural es intentar no moverme). Incluso a su inocente novia parece quererla más por costumbre que por emoción; su único interés resulta ser la lectura.

Está empezando a encontrar en esa relajación una forma de sabiduría taoísta, pero decide dar pasos en alguna dirección, insegura, para escapar a su débil economía. Contra pronóstico para todos, comenzando por él mismo, aprueba los exámenes necesarios para cursar un doctorado frente a candidatos más preparados y, a sugerencia -más bien instrucción- de su tutor, investigará sobre un paisano suyo que hasta ahora desconocía: Tito Sella.

Tito es escritor, sí, pero también miembro de un ficticio grupo antisistema cuyas actuaciones empezaron siendo graciosas hasta que dejaron de serlo. Con el fin de conocer su archivo, Gori viaja a París y allí acabará inmerso en su propia trama revolucionaria y amorosa, paralela como veremos a la de Sella… hasta que el devenir de la misma vida imponga, de nuevo, su volantazo. Un bache de salud de su padre, la desaparición de un amigo y una ruptura dan al traste con su ardor guerrero y sentimental; al tiempo que sus indagaciones terminan por ofrecerle una visión preclara, no tanto del objeto de su estudio como de su mentor, el profesor llamado con sorna Sacrosanti (el Mourinho de la literatura italiana; comunista, que no de izquierdas).

Ferrari ha construido sus personajes con los matices necesarios para alumbrarlos sin perderse en descripciones; su narración es ágil y no densa y, aunque se revuelca en ironía en el primer tercio, no abandona el humor hasta el final. Tan divertida como sustancialmente verosímil, Se acabó el recreo, como su título apunta, es una ficción más que disfrutable sobre el madurar.

Universidad de Pisa

 

 

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