
Una de las últimas exposiciones del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, la colectiva «La última pintura«, nos ha ayudado a conocer este verano a nuestro último fichado: Carlos Cañadas ha sido uno de los artistas elegidos por Curro González y Alberto Figueroa para formar parte de una visión panorámica de la creación pictórica que hoy se desarrolla en Andalucía, y forma parte de su sección Las metamorfosis de la pintura, junto a autores que, como él, recurren a repeticiones y variaciones para explorar en series las posibilidades de este medio.
Cañadas, Doctor en Historia y Arte por la Universidad de Granada, donde también ha cursado un Máster en Producción e Investigación en Arte, ha protagonizado otras muestras individuales en La Empírica, el Palacio de los Condes de Gabia y el de La Madraza de Granada, la galería Plomo de Ciudad de México y Renace, en Baeza, y su participación en exhibiciones colectivas le ha llevado al Centro Cultural de La Carolina (Jaén), la galería El Chico (Madrid), el Museo de Ceuta, el Centro Meca de Almería, el Centro Damián Bayón de Santa Fe, La Caja Blanca malagueña, el Palacio del Almirante granadino, la galería Fran Reus mallorquina, Conde Duque o el espacio independiente El Room de Ciudad de México. Además, pudimos verlo en la última edición de ARTESANTANDER y de la feria de arte LATERAL, de nuevo en la capital granadina.
Carlos fue seleccionado, asimismo, en 2025, en el 40º Premio BMW de Pintura y en la convocatoria Propuestas VEGAP y obtuvo un tercer premio en la Muestra de Arte Joven la Rioja, y este mismo año ha recibido una mención honorífica en las XXXII becas Daniel Vázquez Díaz de la Diputación de Huelva; sus residencias, por último, las ha llevado a cabo en Granada, Cantabria, Barcelona y México.
Este autor se suma a nuestros fichados porque queremos conocer mejor su trabajo apoyado en dualidades -es importante en su producción la figura del psicopompo, aquella que acompaña una transición entre dos estados-, suscitando ambivalencias, y sobre todo su inclinación hacia la fantasía una vez definidas unas reglas de base, unos esquemas básicos a partir de los que experimentar.

Carlos Cañadas en «Panorama #8». Galería Fran Reus. Palma, 2024

Carlos Cañadas en Rondo. Ciudad de México, 2025
Sincero, Cañadas nos explica que hoy es artista porque no ha conocido mejor camino: Elegí ser artista por vía negativa: no se me ocurría otro futuro viable, así que fue por descarte. Desde niño lo que más me interesaba era dibujar, y mi pintura actual bebe mucho de eso. Pero ya entonces no era sólo una cuestión de dibujar bien: encontraba una gran satisfacción en manipular la realidad, en crear ficciones, simulacros.
Todo eso fue tomando forma en la Facultad de Bellas Artes de Granada, con un año en Oporto de por medio, y en 2019 hice mi primera individual. Desde entonces el taller y la investigación han ido de la mano. Lo de la vía negativa, de hecho, no es sólo una manera de hablar: es el tema de mi tesis doctoral en la Universidad de Granada, sobre el apofatismo y el pensamiento poético en la práctica artística.
Se refiere a una corriente, al tiempo filosófica y religiosa, que trata de comprender lo divino desde la negación, esto es, estudiando qué es lo divino a partir de lo que no es y aceptando que no podemos acceder al misterio siguiendo dogmas establecidos.

Carlos Cañadas. Gun. Serie Las piedras y las flores. México, 2025

Carlos Cañadas. Llueve. Serie Las piedras y las flores. México, 2025
Avanzamos al principio que este autor trabajaba en series, cada una bajo su propia impronta aunque podamos extraer notas comunes; le interesan los estados intermedios y también (la dificultad de) los vínculos: Trabajo por series, y cada familia pictórica desarrolla su propia lógica interna, pero con el tiempo he ido reconociendo algunos temas recurrentes. En mi obra aparecen personajes in medias res: buscan o intentan algo y no parecen conseguirlo. Sólo a posteriori me he dado cuenta de cuánto le debe eso a Samuel Beckett, y también a Juan Muñoz, claro, en especial a sus dibujos.
Al mismo tiempo, me interesa que los personajes nunca estén solos. Mis imágenes tienen siempre un componente narrativo y afectivo, retratan relaciones. A veces parece que juegan, y otras, que hay violencia. Suelen habitar algo así como un páramo, están perdidos, y de vez en cuando alguno parece saber algo, o haber encontrado algo. Lo que creo estar pintando es eso, la sintonía entre ellos o, casi siempre, la incomprensión.

Carlos Cañadas. Piratas Acefalicoarnolfínicos. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025

Carlos Cañadas. No hay linaje. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025
Su disciplina, como anticipamos, es la pintura y dentro de ella se maneja en formatos diversos, pero no en los pequeños. Modula texturas y tonalidades y no pretende disimular ensayos ni errores: Trabajo en formatos medianos y grandes. Uso tela montada en bastidor, pero me interesan mucho las telas sueltas, sin tensar, a las que refuerzo los bordes con látex. Llevan mucha materia, y la tela adquiere así una corporalidad propia como objeto, más allá de la representación. Casi todo empieza con ese tipo de dibujos nimios y sin pretensiones que se hacen distraídamente en hojas sueltas. Retomo esos dibujos y los llevo al gran formato. Intento que sigan vivos, que no pierdan su ligereza, pero llevándolos a sus últimas consecuencias.
Por el camino cubro y repinto una y otra vez, aunque siempre dentro de la lógica del dibujo original. Pinto por capas, con látex, pintura plástica, acrílico y óleo, muchas veces de elaboración artesanal. Materialmente, esa estratificación me interesa mucho. Quien mire bien una pintura en persona puede apreciar los estratos de todas las malas decisiones que he ido tomando hasta llegar a la formalización final. El cuadro terminado es una acumulación de errores y de cambios de decisión, pero evidenciados, sin llegar a taparlos del todo. Me gusta experimentar, además, con las cargas matéricas y las vibraciones cromáticas.

Carlos Cañadas. Tras Cano 1 (San Juan de Capistrano y San Bernardino de Siena). Serie Las piedras y las flores, 2024-2025

Carlos Cañadas. Aurora-calavera. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025
Nos explica Cañadas que sus referentes son literarios antes que pictóricos -nos gusta su mención a las posibilidades del equívoco en la interpretación-; entre estos últimos, se fija sobre todo en artistas que tampoco han querido esconder su camino en sus composiciones finales, dejando que se aprecien trazos y marcas del pincel, que prime el color frente al detalle y que la materialidad del soporte pueda celebrarse: Donde más influencias encuentro, en realidad, es en los libros. Últimamente me han interesado mucho la razón poética de María Zambrano, William Blake, William Burroughs, el Génesis, Chuang Tzu, los mangas viejos de Shin-chan, Bolaño, Mishima, Pico della Mirandola… De ellos saco ideas, pero muchas veces las imágenes me llegan de un malentendido, de haberlos leído mal.
En pintura me atrae lo que en inglés llaman «painterly painting». Entre los artistas en activo, Dana Schutz, Peter Doig, Tal R, Daniel Richter, Nicole Eisenman, Laurent Proux, Salman Toor, Francisco Rodríguez, Cristina Lama, Hao Xing, Seungkeun Jang o Yu Nishimura, por nombrar algunos. Entre los muertos, Ida Applebroog, Akira Toriyama, Philip Guston, Leonora Carrington, Munch, Gauguin, Bacon…

Carlos Cañadas. Playa del oro. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025

Carlos Cañadas. Las horas. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025
A la hora de enlazar sus principales proyectos hasta ahora, podemos hablar de una relación de acción-reacción. El más reciente se plantea como un juego de dos: Pienso las series de forma bastante dialéctica: cada proyecto suele ir a la contra del anterior, como si me diera a mí mismo una de cal y otra de arena. Por ejemplo, «The Searchers» (2022), que se expuso en la Sala Ático del Palacio de los Condes de Gabia, en Granada, giraba en torno a la búsqueda, la imposibilidad, la necesidad de una revelación. Plásticamente, eran grandes formatos monocromos, con mucha atención al dibujo.
En «Variaciones Dalton» (2023), que mostré en La Madraza, también en Granada, hice lo contrario: me propuse automatizarme. Elegí un esquema previo y pinté y repinté la misma imagen en bucle, atento esta vez al color y a lo inarmónico.
Desde 2024 desarrollo «Las Piedras y las Flores», que tiene como eje la figura del psicopompo, el que acompaña y es mensajero del otro lado. Las imágenes giran en torno a dos personajes, hermanos, amigos o enemigos, que encarnan dinámicas de poder, de contradicción y de acompañamiento. Están emparentados con parejas arquetípicas como Virgilio y Dante, Fausto y Mefistófeles, Don Quijote y Sancho o Nobita y Doraemon. Me interesan los espacios intermedios entre polaridades complementarias, y desde ahí intento pensar, con la pintura, cómo convivimos hoy.
Presenté la serie en una individual del mismo título en la galería Plomo de Ciudad de México, a finales de 2025, después de pasar allí un verano trabajando en una derivación de la serie en contexto mexicano. En España he seguido esa línea, y la obra más reciente, quizá la última de esta etapa, la he reunido en «El que la lleva» (2026), mi individual en la galería Renace de Baeza.

Carlos Cañadas. Nueva nube. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025

Carlos Cañadas. Pepe&Pepe. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025
Además de en el CAAC sevillano, próximamente encontraremos a Carlos Cañadas en Santander y Madrid: Estoy en un momento de transición. Preparo una individual en la galería Mecha de Santander para 2027, y me interesa seguir tirando del hilo del psicopompo hacia quienes gestionan la incertidumbre por nosotros; tendrá que ver con eso.
Está prevista además una colectiva en Madrid con los resultados de las ayudas “Propuestas” de VEGAP. Para ese proyecto pinté varias piezas de gran formato sin bastidor y, sobre todo, hice un libro en edición limitada, «Cuando no estamos pintando» (2026), que recoge diálogos reales y ficticios en torno a nuestro oficio. Me interesa cada vez más la escritura de los propios autores: escritos de taller, diarios, cartas, conversaciones. Este libro, hecho con amigos y otros artistas, es mi primera aportación en esa línea.
Y hasta el 28 de febrero de 2027 puede verse en el CAAC de Sevilla «La última pintura», una panorámica de la pintura que se hace hoy en Andalucía, comisariada por Curro González y Alberto Figueroa, en la que participo junto a una treintena de pintores de varias generaciones.
Podemos seguir sus pasos en su web (carloscañadas.com) y en Instagram (@carlos.asga).

Carlos Cañadas. El cielo encapotado. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025

Carlos Cañadas. Sin título. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025

Carlos Cañadas. El cielo encapotado. Serie Las piedras y las flores, 2024-2025