Clásicos y modernos, casi en alternancia, y altas posibilidades de atrapar a espectadores diversos. El Museo Thyssen-Bornemisza arrancará su programación de este 2026 incorporándose a la celebración del centenario del nacimiento de Robert Rauschenberg, recientemente recordado en Madrid también por la Fundación Juan March. Nos ofrecerá una instalación especial en torno a su obra Express (1963), perteneciente a los fondos de esta institución: se profundizará en las fuentes de su iconografía y en sus vínculos con disciplinas como la danza, la performance y la ciencia. Será a partir del 3 de febrero.
Un par de semanas después, el centro inaugurará “Hammershøi. El ojo que escucha”, la primera retrospectiva amplia en España de este pintor danés, muy célebre en vida y después caído relativamente en el olvido hasta los años ochenta.
Lo reconocemos por sus interiores, armoniosos pero ambiguos, que en el Thyssen se pondrán en relación con trabajos de autores holandeses del siglo XVII y también con creaciones de artistas contemporáneos. Incidirá la exhibición, que después viajará a Kunsthaus Zürich, en su interés por la música y el silencio, la depuración de sus arquitecturas y paisajes y la relevancia en su producción de la figura de la mujer y del autorretrato.


Las propuestas más estrictamente recientes llegarán al Thyssen el 23 de febrero, de la mano de la asturiana Irma Álvarez-Laviada, que se suma al programa Kora. Mostrará piezas elaboradas en los últimos años, cercanas a la abstracción geométrica y ejecutadas con materiales industriales, en las que ha explorado las dicotomías entre lo puro y lo ornamental, la experiencia estética y la vertiente económica e ideológica en el arte.
Ya en colaboración con TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, los ucranianos Roman Khimei y Yarema Malashchuk nos enseñarán, desde el 3 de marzo, “Pedagogías de guerra”, un proyecto sobre las transformaciones en el espacio público de su país derivadas de la invasión rusa. Ganadores del Premio Curatorial de OFFSCREEN París, recuerdan cómo estructuras y ritmos cotidianos quedan marcados por la violencia. Desde octubre, la misma institución traerá al museo a Seba Calfuqueo.
Y la joven artista polaca Ewa Juszkiewicz protagonizará una monográfica entre mayo y septiembre: ha reinterpretado los códigos del retrato clásico y de la representación de la belleza femenina. Sus pinturas conjugan minuciosidad y subversión.

En junio, además de emprender de cara al público la restauración de Venus y Cupido de Rubens, el Thyssen abrirá “Temas y variaciones”, una gran muestra de Carmen Laffón bajo el comisariado de Paula Luengo. Será una antología compuesta por ochenta piezas organizadas temáticamente: figuras, bodegones y paisajes realizados en Madrid y Andalucía.
Un bandazo. El estadounidense Jenny Scharf, pupilo de Andy Warhol, protagonizará una exposición desde septiembre: contará con trabajos ligados al surrealismo y la cultura popular, de paleta intensa. Es autor de pinturas, esculturas, instalaciones, murales, performances y moda.

Una de las citas más esperadas en el Thyssen este año será “Thyssen- Bornemisza & Mauritshuis: una historia de amor entre dos museos”, entre octubre y enero de 2027. Estos centros intercambiarán a un tiempo veinticinco obras de sus colecciones permanentes; entre las que llegarán a Madrid, una de las más buscadas será una vista de Delft de Vermeer. El resto, fechadas en el siglo XVII y principios del XVIII, corresponderán a autores como Ambrosius Bosschaert I, Frans Hals, Hendrick Avercamp, Pieter Claesz, Rembrandt van Rijn, Gerard ter Borch, Jan Steen, Jacob Ruisdael, Pieter de Hooch o Nicolaes Maes.
Pondrá el broche a la programación del Thyssen en este año “El universo freudiano de Dalí”, que analizará la relación del artista catalán con las teorías del padre del psicoanálisis (ambos se encontraron en 1938); esto es, su método paranoico-crítico. Será a partir de octubre.

MUSEO NACIONAL THYSSEN-BORNEMISZA
Paseo del Prado, 8
Madrid
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