Berthe Weill: abran paso a los jóvenes

L´Orangerie reivindica a una galerista fundamental y casi olvidada

París,

En 1901, Berthe Weill abrió en el barrio parisino de Pigalle, en el número 25 de la rue Victor-Massé, una galería en la que deseaba exponer a artistas de su tiempo, favoreciendo el desarrollo de sus carreras y contribuyendo, en algunos casos, a que fuesen descubiertos. Lo hizo con más entusiasmo que medios durante casi cuatro décadas, hasta que esta sala cerró en 1940, en el contexto de la II Guerra Mundial y la persecución a la población judía (su familia, alsaciana, lo era).

En buena medida, podemos conocer su trayectoria gracias a sus memorias Pan! Dans l’œil, que publicó en 1933, resumiendo la andadura de su sala en esos primeros treinta años. Conoció y promocionó a algunos de los nombres más destacados de la vanguardia francesa, y también a otros hoy relegados, como ella misma tras su muerte: al pensar en galeristas fundamentales de nuestro país vecino fácilmente recordaremos a Daniel-Henry Kahnweiler, Paul y Léonce Rosenberg, Ambroise Vollard o Paul Guillaume, pero no a Weill, primera mujer galerista de París, que tuvo tiempo de recibir la Legión de Honor en 1948, pero apenas ha sido homenajeada tras fallecer, en1951.

Rememoran sus esfuerzos por favorecer a los artistas que dieron forma a los ismos el Grey Art Museum de Nueva York, el Musée des Beaux-Arts de Montreal y el de l´Orangerie de París en una exhibición en este último centro que pone luz a su historia.

Berthe Weill. Galeriste d'avant-garde. Musée de l'Orangerie
Berthe Weill. Galeriste d’avant-garde. Musée de l’Orangerie
Berthe Weill. Galeriste d'avant-garde. Musée de l'Orangerie
Berthe Weill. Galeriste d’avant-garde. Musée de l’Orangerie

Weill subió la persiana de su galería con 4.000 francos de dote -y una tarjeta de visita en la que figuraba el lema Abran paso a los jóvenes-, pero incluso antes de hacerlo ya ayudaba a vender a Picasso. Después, ofrecería a Modigliani la única exposición individual que protagonizó en vida, en 1917, y contribuyó al reconocimiento del fauvismo presentando regularmente muestras del grupo de estudiantes de Gustave Moreau reunidos en torno a Matisse.

Más tarde, unió fuerzas con los cubistas y con los artistas de la Escuela de París en su indagación de nuevas formas; también promovió a muchas autoras, sin prejuicios de género ni escuela, desde Émilie Charmy, a quien expuso regularmente de 1905 a 1933 y a quien consideraba una “amiga de toda la vida”, hasta Jacqueline Marval, Hermine David y Suzanne Valadon, entonces en boga.

En 1951, al momento de su muerte, había llegado a mostrar la producción de más de trescientos creadores en las cuatro sedes sucesivas de su galería: 25 rue Victor-Massé, la primera; 50 rue Taitbout, desde 1917; 46 rue Laffitte, desde 1920 hasta 1934; y finalmente, en el número 27 de la rue Saint-Dominique. Organizó cientos de exposiciones hasta el cierre definitivo en 1940.

La propuesta de L´Orangerie forma parte de una serie de muestras, iniciada en 2023 con “Modigliani, un pintor y su marchante”, dedicada al mercado del arte. Este centro, compañero de Orsay, busca arrojar luz sobre los mecanismos que impulsaron el surgimiento de la vanguardia del siglo XX y las personalidades que moldearon su funcionamiento, también en lo que a economías se refiere.

Forman parte del recorrido un centenar de obras —pinturas, esculturas, dibujos, grabados y joyas— que evocarán las exposiciones que organizó Berthe Weill y el contexto histórico en el que se desarrollaron. Podemos ver trabajos de Pablo Picasso, Henri Matisse, Diego Rivera y Amedeo Modigliani junto a los de figuras opacadas como Emilie Charmy, Pierre Girieud y Otto Freundlich, a veces tal y como se exhibieron en la Galerie B. Weill. El resultado es un retrato de una mujer y de su obra.

Berthe Weill. Galeriste d'avant-garde. Musée de l'Orangerie
Berthe Weill. Galeriste d’avant-garde. Musée de l’Orangerie
Berthe Weill. Galeriste d'avant-garde. Musée de l'Orangerie
Berthe Weill. Galeriste d’avant-garde. Musée de l’Orangerie

Weill, nacida en París en un contexto modesto, fue aprendiz desde muy joven de Salvator Mayer, un reconocido comerciante de grabados, y se asoció en 1897 con uno de sus hermanos para abrir una tienda de antigüedades y arte en el número 25 de aquella rue Victor-Massé de Pigalle, entonces epicentro de la vida nocturna parisina, con sus teatros y cabarets.

Su local se encontraba a los pies de Montmartre, donde muchos artistas de vanguardia vivieron y trabajaron, a menudo en circunstancias precarias. Ante la falta de recursos financieros significativos, diversificó las actividades de su galería para encontrar soluciones económicas viables: vendió libros y expuso grabados de artistas junto con obras de ilustradores y caricaturistas, como Jules Chéret y Théophile Steinlen. Comenzaba a labrarse un nombre, pero no parecía temer perderlo y, cuando el caso Dreyfus dividió peligrosamente a Francia, ella se posicionó con osadía al exhibir en su escaparate libros y dibujos originales en apoyo del militar y de Émile Zola.

En 1900 Pere Mañach, hijo de un industrial catalán, se estableció como marchante de arte en París, donde se propuso promocionar a una joven generación de autores españoles. Introdujo a Berthe Weill a Picasso, recién llegado de Barcelona, y a partir de entonces ella empezó a comprarle obras y descubrió en su estudio Le Moulin de la Galette, el primer lienzo de gran tamaño que el pintor, aún de veintiún años, realizó en Francia. Pudo venderlo por un precio considerable para un artista tan joven y a esa operación con el español le siguieron otras quince, incluso antes de la exposición que le ofreció Ambroise Vollard al año siguiente.

Pablo Picasso. Hétaïre [ou Courtisane au collier de gemmes], 1901. Pinacoteca Agnelli. © Succession Picasso 2025
Pablo Picasso. Hétaïre (o Courtisane au collier de gemmes), 1901. Pinacoteca Agnelli. © Succession Picasso 2025

En 1901, a los treinta y seis años, Berthe Weill, con la ayuda de Mañach, transformó su tienda, convirtiéndola en la galerie B. Weill de la que venimos hablando; su nombre de pila no se mencionó, probablemente para que se olvidara que era mujer.

Se inauguró oficialmente el 1 de diciembre con una exposición que reunió piezas muy recientes de Pierre Girieud, Fabien Launay y Raoul de Mathan, así como esculturas de terracota de Aristide Maillol, quien poco después lograría el éxito con sus bronces. El crítico de arte Gustave Coquiot escribió un prefacio para el primer catálogo.

Weill, que detectaba talentos emergentes en los Salones, los animó a exponer en su galería, forjándose así una reputación sólida como descubridora de nuevos artistas. Como es sabido, el Salón de Otoño de 1905 reunió pinturas de Matisse, Maurice de Vlaminck, André Derain, Albert Marquet y otros; muchos críticos las consideraron inaceptables por su abandono de las reglas de la perspectiva y el modelado en favor de la exaltación de los colores puros y la simplificación de las formas, pero ella desempeñó un papel importante en el reconocimiento de los fauvistas al presentar regularmente exposiciones colectivas que ensalzaban a sus figuras, incluso antes de que Vauxcelles les pusiera nombre: desde 1902.

Cuando estalló el escándalo en 1905, estos pintores ya habían enseñado galones varias veces en su galería. El año anterior, Weill le había pedido al crítico Roger Marx, ferviente defensor del grupo, que escribiera el prefacio de un catálogo de una de sus muestras, trabajando así estratégicamente para crear el contexto y el texto necesarios para ese reconocimiento que con el tiempo llegaría. De igual manera, contribuyó a convertir a Raoul Dufy, con quien mantenía una estrecha relación, en un artista fauvista, y lo hizo contra los deseos de Matisse, que se negó a acogerlo en su círculo.

Raoul Dufy. 30 ans ou la Vie en rose, 1931. Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris
Raoul Dufy. 30 ans ou la Vie en rose, 1931. Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris
Jean Metzinger. Champs de pavots, 1904. Minneapolis Institute of Arts
Jean Metzinger. Champs de pavots, 1904. Minneapolis Institute of Arts

En cuanto al papel de Berthe Weill en la presentación de obras cubistas, éste ha sido también prácticamente olvidado, aunque acompañó a muchos artistas desde sus inicios. Así, exhibió las obras de Jean Metzinger, ya fueran neoimpresionistas, fauvistas o cubistas, de 1903 a 1922, antes de una exposición final en 1939, y por su sala igualmente pasaron André Lhote, Louis Marcoussis, Léopold Survage, Alice Halicka o Albert Gleizes.

Su curiosidad le llevó a dar una oportunidad, asimismo, a creadores que no seguían ningún dogma, sino su instinto. Sin flaquear ante los prejuicios y los recursos financieros de otros comerciantes de arte, a menudo superiores a los suyos, y a instancias del poeta polaco Léopold Zborowski, inauguró esa única exposición individual dedicada a Modigliani en vida del italiano a la que nos referimos. El escritor Blaise Cendrars, ferviente admirador del pintor, prologó el catálogo con un breve poema titulado “Sobre un retrato de Modigliani”.

Compiló treinta y dos obras, en su mayoría pinturas, en la rue Taitbout, incluyendo cuatro desnudos que se convertirían en icónicos. La sala fue acusada de ultraje a la decencia y la exposición fue un rotundo fracaso comercial, a pesar de las cinco obras que la misma Weill adquirió para apoyar a Modigliani, cuya pintura admiraba de manera genuina.

En los últimos años de vida de su firma, se centró en autores abstractos ligados a los colectivos Cercle et Carré y Abstraction-Création. Con este espíritu, en 1939 decidió exponer las obras de Alfred Réth o las de Otto Freundlich en la galería que ocupaba desde 1934 en la rue Saint-Dominique, y que pronto tendría que cerrar, debido a las medidas antisemitas adoptadas a partir de 1940.

Durante la ocupación alemana pudo escapar de la deportación, pero vivió en una gran pobreza, tanto que en 1946 se organizó una subasta para poner fin a sus dificultades económicas en la que se pusieron a la venta más de ochenta composiciones donadas por viejos amigos, artistas y galeristas. Berthe Weill consiguió entonces jubilarse. Quizá ahora no la olvidemos.

Otto Freundlich. Composition 1939, 1939. Musée Tavet-Delacour, Pontoise
Otto Freundlich. Composition 1939, 1939. Musée Tavet-Delacour, Pontoise
Émilie Charmy. Portrait de Berthe Weill, 1910-1914. Musée des Beaux-Arts de Montreal
Émilie Charmy. Portrait de Berthe Weill, 1910-1914. Musée des Beaux-Arts de Montreal

 

 

“Berthe Weill. Galeriste d’avant-garde”

MUSÉE DE L´ORANGERIE

Jardin des Tuileries

París

Del 8 de octubre de 2025 al 26 de enero de 2026

 

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