Fuera de Andalucía quizá su nombre no resulte demasiado familiar, pero los conocedores de la imaginería reciente en esa región lo son también del escultor sevillano Luis Álvarez Duarte (1949-2019). Muy iniciado en la obra de Martínez Montañés y miembro, en sus últimos años de vida, de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, es fundamentalmente célebre por sus piezas religiosas, aunque también realizó numerosas creaciones de carácter profano.
Unas y otras comparten protagonismo en su primera muestra monográfica, que desde el 28 de febrero acoge el Museo del Realismo Español Contemporáneo. MUREC de Almería y que comisarían Javier García-Luengo Manchado y Juan Manuel Martín Robles. Las obras que la integran proceden del Legado Álvarez Duarte, que gestiona y conserva la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino -desde 2025 y tras acuerdo de comodato con su esposa, Encarnación Ortega- y que se compone de trescientos trabajos, entre esculturas en barro, terracota policromada, bronce y madera; dibujos, moldes, apuntes y bocetos que en su momento atesoró este autor.
Haciendo hincapié en sus procesos desde la idea inicial hasta la obra acabada, el recorrido nos enseña composiciones fechadas entre los años sesenta y los 2000: las que atestiguan que Álvarez Duarte fue uno de los imagineros sevillanos más significativos de la segunda mitad del siglo pasado y las que muestran su querencia por el realismo y por las tradiciones andaluzas, sus tipos y costumbres. Entre estas últimas, veremos retratos, monumentos públicos y figuras de gitanas, cigarreras, maternidades o toreros; él actualizó estos últimos personajes, aunque en algunos casos es posible apreciar en ellos su gusto por el modelado barroco, tan propio de la escultura religiosa andaluza, y por el tipismo romántico.


En cuanto a sus composiciones religiosas, saldrán a nuestro encuentro imágenes de devoción personal o modelados previos a las imágenes definitivas llevadas por Álvarez Duarte a la madera, nunca antes expuestos al público; piezas de cariz íntimo frente a las que se han visto procesionar en Andalucía y en ciudades de Argentina, Colombia o Estados Unidos.
Precoz y vocacional (tenía sólo doce años cuando se atrevió con una Virgen de los Dolores), este artista sevillano se formó siendo niño en el taller del imaginero Francisco Buiza, que influiría mucho, pese a lo temprano de sus enseñanzas, en la concepción de la escultura de Álvarez Duarte. Más adelante, estudiaría por libre en la Escuela de Artes y Oficios de la capital andaluza y pasó por los talleres de Antonio Eslava y Rafael Barbero; con unos y otros consolidó su lenguaje, no obstante, su consagración pública llegaría con el ejercicio continuado en la talla, devocional y procesional, que le dio popularidad. Veremos en el MUREC esas piezas estructuradas en cuatro secciones, correspondientes a otros tantos motivos frecuentes en su legado: el Niño Jesús y los ángeles; los santos y las figuras secundarias para pasos de misterio; figuras de Cristo y de la Virgen. De ellos contemplaremos desde ensayos en barro a tallas en madera policromadas, siguiendo como dijimos su proceso creativo y también su interés por la captación de las emociones.
En paralelo, no dejó de trabajar en esas otras esculturas veristas y profanas en las que prestó mucha atención a la psicología de sus modelos y a la dignidad desde la que podía abordarse la representación de toreros o bailarinas de flamenco. En unas y en otras no dejó nunca a un lado la emotividad.


“Luis Álvarez Duarte. Escultor e imaginero. Legado Álvarez Duarte”
MUSEO DEL REALISMO ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO. MUREC
Paseo de San Luis, s/n
Almería
Del 28 de febrero al 17 de mayo de 2026
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