Este año se cumplen veinte desde que comenzaran a trabajar juntos Alexandre Lamarche y Florentine Ovize. Nacidos ambos en Francia entre los setenta y los ochenta, se han valido de medios muy diversos -del dibujo y el tapiz a la cerámica o las instalaciones en vídeo-, a menudo acercándose al terreno de lo híbrido.
Entre sus referentes es obligatorio citar al movimiento Arts and Crafts, ya que, se desenvuelvan en unos u otros soportes, sus motivos proliferan y se enlazan, desafiando cualquier forma de minimalismo y expandiéndose a las paredes.
La galería valenciana Luis Adelantado les dedica, desde el próximo 30 de enero, una nueva muestra, la cuarta en esta sala: “El pie del bosque”, que contará con dibujos, grabados, instalaciones y cerámicas. Los límites entre unas y otras piezas resultarán difusos; el dúo no cree en las jerarquías en el ámbito de lo artístico, sino en el entrelazamiento de materiales y símbolos.
Sus figuras, formas y objetos incurren en la paradoja de trascender lo ornamental al tiempo que reivindican ese concepto: constituyen en sus proyectos nodos narrativos que ponen en cuestión la existencia de barreras entre la artesanía y el arte; también entre lo cotidiano y lo elevado, incluso entre el mito y lo terrenal.
Esas serigrafías, esculturas, dibujos y pinturas que forman parte de esta propuesta tienen que ser interpretados como fragmentos de una narración sin principio ni fin. El relato queda estructurado en los dibujos y traducido a volumen y peso en las esculturas y cerámicas, mientras que las instalaciones vendrían a componer un espacio de lectura en el que el público será invitado a hallar ritmos, relaciones y secuencias entre unos y otros trabajos.

Para Lamarche y Ovize, lo narrativo no es un asunto a ilustrar, sino un método de creación; incluso un modo de pensar a partir de objetos y materias. Y que deseen transmitir historias a partir de sus piezas no implica que resten atención a su tratamiento formal: a la precisión en los grafismos, la utilización de procedimientos manuales y la llamada de atención al espectador sobre el tiempo y la dedicación que éstos implican.
El título de esta exposición, ese “El pie del bosque”, no remite así a un paisaje en su sentido literal, sino a un territorio de símbolos: la proliferación de motivos vegetales o animales -y de otros que fusionan a aquellos-, acumulándose o transformándose, evoca las imágenes de los antiguos bestiarios y las de los repertorios decorativos de épocas pasadas, pero también responde a una mirada muy contemporánea en la que vida y narración (y ornamento) no constituyen esferas independientes.
Esa ambigüedad entre el objeto conocido y la figura imaginaria, entre aquello que responde a su función y lo que brota de la mente, se hace sobre todo patente en sus esculturas, cuyos cuerpos parecen compartir origen con las formas que contemplaremos en las obras en papel.
Cada una de las composiciones, en unas u otras disciplinas, ejercen como pies o troncos para articular un relato mayor; más que manejando técnicas, Lamarche y Ovize crean imaginando las relaciones de lo que puebla el mundo.


Lamarche Ovize. “El pie del bosque”
C/ Bonaire, 6
Valencia
Del 30 de enero al 9 de abril de 2026
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