
La que el próximo 20 de febrero comienza en Jerez no será una edición más de su Festival de Flamenco: coincidiendo con sus tres décadas de trayectoria, esta cita quiere celebrar la diversidad de este género y consolidar a la ciudad gaditana como punto de encuentro para todos los amantes y profesionales de la danza española.
Con la misión de preservar la memoria de esa andadura ya larga y de abrir caminos al futuro, vías para potenciar la libertad creativa y otras formas de sentir y experimentar este arte, este proyecto, que espera atraer a más de 20.000 espectadores, programará casi cincuenta espectáculos, de los que una quincena serán estrenos, en su mayoría absolutos.
El Teatro Villamarta, epicentro del festival, la Sala Compañía, los Museos de la Atalaya, el Palacio de Villavicencio, el Centro Social Blas Infante y el Teatro La Gotera de Lazotea -este último se incorpora este 2026 como escenario de un breve ciclo de piano- serán sedes de una programación que, en esta ocasión, pretende ser especialmente permeable y mestiza y dar cabida a figuras consolidadas y a las nuevas generaciones. Algunas propuestas, incluso, acercarán el baile a la pintura, la escultura, el audiovisual o la literatura.
Uno de los sellos de este certamen, y ahora no variará, ha sido el acento puesto en la formación: en las dos semanas que durará (del 20 de febrero al 7 de marzo, no lo habíamos dicho) tendrán lugar hasta cuarenta y seis talleres y cursos prácticamente ya completos, pues se han apuntado más de un millar de personas de cuarenta nacionalidades, muchas de ellas repitiendo experiencia.
Este festival ha convertido a Jerez, para los aficionados al flamenco, en capital de esta disciplina, no sólo en estas fechas, sino con carácter permanente, para todas las generaciones; los asistentes a esta oferta no suelen ser espectadores ocasionales, sino miembros de un ecosistema cultural que esperan hallar en lo que ven un lenguaje vivo, exigente y honesto, en palabras del director del evento, Carlos Granados.
La programación se ampliará con un ciclo de documentales, organizado en colaboración con el Festival de Cine con Acento, una iniciativa joven y en crecimiento. Podrán verse Hijos del compás, de Miguel Forneiro; La gran redada, de Pilar Távora; y Antonio, el Bailarín de España, de Paco Ortiz. Como parte de esta alianza entre cine y danza, el Festival de Jerez otorgará un premio específico en la próxima edición del certamen fílmico.
El pensamiento crítico tendrá también su espacio con una conferencia de Joaquín López Bustamante en torno a José Manuel Caballero Bonald y Félix Grande, así como con los conversatorios organizados por IFI Jerez, que reunirán a periodistas internacionales especializados, gestores culturales y artistas en diálogos abiertos. En el terreno expositivo, el ilustrador y diseñador gráfico Daniel Diosdado presentará en el coworking Cultura y Empresa de la Cámara de Comercio de Jerez una retrospectiva de los carteles que han marcado la identidad visual del festival en la última década. Por su parte, la muestra “Monstruos del flamenco”, de José Maldonado, pondrá de relieve los nexos posibles entre artes plásticas y escena, mientras los Claustros de Santo Domingo albergarán un ya habitual guiño de homenaje a las cursillistas a través de la mirada de Águeda Saavedra.
Por último, con la colaboración de la Fundación Cajasol, se sumará una programación especial, el viernes 27 de febrero, con un concierto de La Tremendita en la Casa Don Zoilo.
Toda la información puede consultarse aquí: www.festivaldejerez.es



