Fernanda Fragateiro en el Museu Serralves: autoridad y desgaste

El puente que conecta el edificio principal del Museu Serralves de Oporto con su ala Álvaro Siza, inaugurado en octubre de 2023, es el centro desde hace unos meses de un programa de intervenciones específicas que comenzó con Luisa Cunha -que ideó para el lugar un proyecto sonoro- y continúa ahora con Fernanda Fragateiro.

La artista de Montijo, bien conocida en España gracias a la galería Elba Benítez, ofrece allí su propuesta “Abrir janelas à pedrada”, un muro de bloques de cemento ligero que altera radicalmente la percepción del espacio en torno a él.

Irregular y asimétrico, se nos presenta como un cuerpo extraño a la arquitectura que lo rodea, además de sugerir tensiones entre su posible peso y su posición suspendida, su densidad y su permeabilidad. Construido a partir de fragmentos de edificios demolidos en el centro de Lisboa, y recopilados por la artista a lo largo de varios años, este trabajo nace como crítica hacia las recientes transformaciones urbanísticas de la ciudad donde esta autora vive y trabaja.

En esos fragmentos se pueden leer los efectos de la gentrificación en el centro de la capital, la especulación inmobiliaria y la presión turística: procesos que han modificado el paisaje, alterado las formas de vida de los lisboetas y transformado las relaciones comunitarias, según Fragateiro. Este proyecto, por tanto, vendría a compendiar las huellas en el espacio urbano de lógicas financieras distantes de las necesidades de quienes lo habitan, probando que cada demolición añade una nueva capa de ausencia al palimpsesto de Lisboa y fragiliza la memoria de sus piedras.

Los bloques de este muro, sin conexión aparente, parecen a punto de derrumbarse, pero se apoyan entre sí, dejando huecos por donde pasan la luz y la vista. De cerca, cada piedra exhibe pistas de su origen: trozos de yeso, cemento, mortero, ladrillo, piezas desconchadas… que aquí adquieren el rol de testimonios de un colapso en curso.

La artista no ha buscado reconstruir lo perdido, sino organizar fragmentos en un tabique que preserve las pruebas de la destrucción y exponga las contradicciones de nuestros días, cuestionando cómo la ciudad gestiona su propio pasado, incluso en lo material. Su instalación funciona, de este modo, como un dispositivo de arqueología crítica, en el que la precariedad del conjunto no se agota en su dimensión formal, sino que suscita una reflexión sobre todo lo que se pierde con la desaparición de los edificios, sean históricos o autoconstruidos.

Desde los noventa, Fernanda Fragateiro ha investigado las relaciones entre la arquitectura, la ruina y la memoria urbana, utilizando elementos de la construcción civil y archivos ajenos a los circuitos institucionales. En este caso, en un espacio marcado por la autoridad de la arquitectura moderna de Siza, desliza componentes precarios y desgastados, confrontando el orden formal del lugar con lo que la historia ha excluido.

Fernanda Fragateiro. Abrir janelas à pedrada. Museu Serralves
Fernanda Fragateiro. Abrir janelas à pedrada. Museu Serralves

 

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