A finales de enero se abrió en Es Baluard Museu, y este 13 de febrero lo hace en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles, una exposición con sede doble de Ester Partegàs que viene a revisar el conjunto de su trabajo desde los noventa. Lleva por nombre “Arquitectura menor”, ha sido comisariada por Bea Espejo y no puede considerarse, estrictamente, como una antología, puesto que no estudia su trayectoria linealmente, sino atendiendo a las relaciones que es posible establecer entre sus piezas de diferentes etapas y formatos.
Es Partegàs una artista a la que no le interesa avanzar a partir de puntos de partida dados, sino crear a partir de balanceos, giros y saltos atrás, deteniéndose en las posibilidades de lo pequeño. Su materia prima son los gestos nimios, los hallazgos inesperados, las acciones no demasiado articuladas, de modo que sus muestras pueden adquirir la forma de parques arqueológicos entre cuyas piezas se generan tensiones y lazos en base a las distintas escalas u orígenes de esos trabajos.
Estos vínculos, problemáticos, placenteros o ambas cosas, son desde siempre la argamasa de la producción de esta autora, nacida en Barcelona en 1972 y residente desde fines de los noventa en Nueva York, previo paso por Berlín. Los objetos de los que suele valerse a la hora de desarrollar esos parques son los propios de nuestra vida diaria y de la sociedad de consumo: utensilios humildes y carentes de sofisticación, propicios al descarte, en los que encuentra lecturas definitorias de nuestros modos de vida o de la cultura de nuestro tiempo.


Envases y tickets de supermercado apelan al carácter efímero de casi todo cuanto consumimos, lo material y lo inmaterial; sus cuevas, cúpulas o grandes cestos de ropa por limpiar aluden a espacios íntimos en lo que es posible experimentar protección, pero también abandono; y en todo caso el carácter muy variable de la materia en sus esculturas propone una aproximación distinta a cuanto nos rodea desde el punto de vista físico. Dichas esculturas constituyen sólo una parte de las propuestas que podemos ver en Palma y Móstoles: elabora, además, dibujos, pinturas o instalaciones.
Entre estas últimas destaca To from at across to in from. The centerless feeling, que ha cumplido un cuarto de siglo: se trata de una pieza de pequeño formato en la que recreó la sala de espera de un aeropuerto, un ejemplo temprano de su atracción hacia los lugares de tránsito e impersonales que podrían entenderse como metáforas de nuestro presente y sus inestabilidades.
En sus dibujos, entretanto, plasma rebanadas de pan en débiles equilibrios arquitectónicos y sobre ellas coloca pegatinas infantiles -ni siquiera lo trazado escapa a la posibilidad de la caída, y es carne de vulnerabilidad-. En comparación con ellas, aquellos cestos de la colada simulaban construcciones ciertas: el hogar hecho de lo que nos viste y que ensuciamos, más que de ladrillos.

Nada en sus creaciones nos resulta irreconocible; sí puede recordarnos que lo cercano y fácil de poseer no es necesariamente lo más y mejor mirado. Ocurre lo mismo en exteriores: Partegàs concede relevancia a nuestros desplazamientos callejeros y al acto de caminar, susceptible de ser experimentado con otra atención que alumbre, puede, relaciones nuevas.
Para esta artista, todo cuanto vemos puede ser explorado y reexplorado y no existen las imágenes definitivas ni estáticas sobre cuestión alguna: las cajas de pizzas pueden constituir tótems y el pan, como dijimos, talaiots que podrán desmigarse. Tampoco albergan nada de sólido ni de definitivo las lonas de plástico que componen el laberinto translúcido The passerby, al que accederemos sin saber si podremos salir y que sugiere, igualmente, un movimiento inestable. Lo único seguro es el plástico.

Las arquitecturas menores de la catalana son vernáculas, recuerdan a las surgidas espontáneamente y por necesidad y no conectan con construcciones con pedigrí, sino con acumulaciones cotidianas: las que pueblan casas, calles o incluso bolsillos, en forma de etiquetas, códigos de barras, contenedores o titulares de prensa.
No se proyectan, como los nidos animales, hacia al exterior, sino hacia el interior; sus piedras son gestos y despojos no valorados; entroncan con la mirada de tantos escultores contemporáneos hacia lo blando y no se imbrican en ninguna tradición, más que en la de la necesidad o el deseo de cobijo.


Ester Partegàs. “Arquitectura menor”
Plaça Porta Santa Catalina, 10
Palma
Del 30 de enero al 5 de julio de 2026
CA2M. CENTRO DE ARTE DOS DE MAYO
Avenida Constitución, 23
Móstoles
Del 14 de febrero al 14 de junio de 2026
OTRAS NOTICIAS EN MASDEARTE:





