André Robillard, la inspiración del Art Brut

La Collection de l'Art Brut de Lausanne dedica su primera monográfica al artista

Lausanne,
André Robillard. Fusil, 1964
André Robillard. Fusil, 1964

André Robillard decidió a sus 33 años, en 1964 y en sus propias palabras, “hacer algo con su vida” y comenzó a ensamblar objetos encontrados para configurar fusiles. Hoy, a sus 83, este artista asociado al Art Brut cuyas obras fueron coleccionadas por Jean Dubuffet permanece activo y en el último medio siglo ha creado incansablemente armas y aviones, recreaciones de Sputnik y animales a partir de materiales de desecho y madera cortada, aunque también es autor de detallistas dibujos creados con lápices de colores y rotuladores de temáticas muy diversas: desde la guerra al deporte pasando por la industria aeroespacial y el mundo animal.

Sus primeras armas eran muy rudimentarias (pegaba objetos, sobre todo de madera, con cintas de cuero o adhesivas); más tarde trabajó con ensamblajes complejos inspirados en los rifles y metralletas que veía en revistas y fotografías.

Parte de su vida la ha pasado el francés en un psiquiátrico en Fleury-les-Aubrais donde su padre le recluyó por “indisciplina”: hablamos de un artista autodidacta, como la mayoría de los seguidores del Art Brut, que sin embargo aprendió de ese padre autoritario, guarda de caza, secretos de la naturaleza y las estrellas.

André Robillard. Appolo 13, AMSTRONG, 1981
André Robillard. Appolo 13, AMSTRONG, 1981

La primera muestra monográfica que dedica a Robillard la Collection de l’Art Brut de Lausanne ha sido comisariada por Sarah Lombardi, directora de este centro, y puede visitarse allí hasta el 19 de abril tras presentarse en el Theatre de Vidy de esa misma ciudad suiza a finales de 2014. Hace hincapié en la pasión del artista por la experimentación y por la búsqueda de nuevos temas y medios de expresión y contiene 130 obras procedentes todas de la colección del museo (que las posee desde su apertura en 1976) y acompañadas de fotografías, filmes y diverso material de archivo.

Hay que subrayar que la Collection de l’Art Brut ha tenido, y continúa teniendo, una especial relación de cercanía con Robillard: el artista y Thévoz, primer director del museo, fueron amigos, y Robillard envió sus obras rutinariamente al centro a cambio de pagos en especie (como relojes). Con los años, los fondos del artista de este centro se han hecho muy considerables.

La producción de este creador de Orleans supera lo lúdico: contiene una esencia subversiva y transgresora. Haciendo una lectura cuidadosa, estos conjuntos de inocente “basura” que paulatinamente ganaron en lo depurado de su técnica representan objetos tan siniestros en la vida real que pueden llegar a causar escalofríos. Se han interpretado como retratos de la sensibilidad de un hombre moderno y mecanizado que mantiene su fascinación por el cielo y el espacio exterior y su inquietud ante el uso de armamento más allá de la juguetería.

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