Mañana la Tate Modern londinense inaugura una antología dedicada a la obra vibrante de Julio Le Parc que ha coincidido, prácticamente, con la muerte del artista argentino, el pasado 30 de mayo. Organizada, hasta entonces, con la estrecha colaboración de este autor y su taller, la exposición contará con más de sesenta obras representativas de sus siete décadas de trayectoria, incluyendo instalaciones interactivas, esculturas de luz subyugantes y pinturas abstractas geométricas.
Dispuesta en un recorrido sinuoso, a modo de laberinto, la muestra ha querido ser fiel a los propósitos de Le Parc: ante todo involucrar al espectador, valiéndose de efectos ópticos, experiencias sensoriales e interacciones físicas para que el público pueda tomar conciencia de que su papel no es accesorio en la generación de la creación artística contemporánea.
Nacido en Mendoza y graduado en la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires, tuvo entre sus primeros maestros a Lucio Fontana y se involucró en las corrientes de vanguardia en desarrollo en la capital argentina. En 1958, estrenada su treintena, se trasladó a Francia y se integró en la escena creativa parisina del momento, revitalizada al comenzar a superarse los efectos de la guerra.
La exhibición londinense se inaugura con las series Surfaces y con estudios y pinturas tempranas en gouache y en blanco y negro, creadas tras su llegada a París. Esas pinturas modulares se valen de formas geométricas repetidas y principios matemáticos para articular ilusiones ópticas en las que los patrones parecen cambiar, rotar o parpadear ante nuestros ojos, como en Instability (1959) y Progressive Sequences (1959). Le Parc también experimentó con la persistencia retiniana, en piezas en las que los motivos de alto contraste dejan una impresión negativa el tiempo suficiente para ser visibles sobre un fondo blanco, lo que invita al espectador a “completar” la obra con sus propios movimientos oculares.

Julio Le Parc. Instability, 1959–1991. © ADAGP, Paris and DACS, London 2026
Los visitantes tendrán, asimismo, en la Tate la oportunidad de hacerse parte de las reconocidas obras luminocinéticas de Le Parc. Inicialmente surgidas en 1959 como una serie de Cajas de Luz —esculturas que contenían láminas de plástico acrílico transparente y fuentes de luz para crear secuencias hipnotizantes—, estas instalaciones evolucionaron pronto hasta convertirse en la propuesta clave de este artista: los Móviles de luz continua, que presentó en 1960.
Focos combinados con elementos móviles reflectantes o transparentes dan lugar a imágenes caleidoscópicas dinámicas que se transforman ante quien observa: Continuous Light Mobile (1963) presenta elementos suspendidos que se mueven en respuesta a las corrientes de aire generadas por los movimientos de los visitantes, lo que subraya aún más la importancia de los espectadores en la práctica de Le Parc. Los efectos de distorsión de la luz también se exploran en Unique Continual Light Cylinder (1962), así como en la instalación a gran escala Vibrating Light – Tulles (1968). Esta vertiente de su creación se extiende más allá de las paredes de la exposición, con una nueva instalación monumental, Continual Light Mobile (2026), que se ha instalado en el vestíbulo del Edificio Blavatnik de la Tate y que permanecerá allí durante la duración de la muestra.

Julio Le Parc. Continual Light Box, 1963-2013. © ADAGP, Paris and DACS, London 2026
Otras piezas se abren a una participación física aún más profunda. Es el caso de 64 Reflective Blades (2017), que anima a los espectadores a moverse entre una pintura y una pantalla con una hilera de tiras reflectantes de acero inoxidable, fragmentando y distorsionando su reflejo al tiempo que las integra a la obra en sí. A Londres también han llegado instalaciones de la Sala de juegos de Le Parc, como Ensemble of Eleven Surprise Movements (1965) y Pattern to Manipulate (1967), que invitan a los visitantes a relacionarse directamente con las obras de arte pulsando botones, girando elementos o realizando otras acciones lúdicas.

Julio Le Parc. Eleven Surprise Moments. Contemporary Art Fair 104 París, 2022
La muestra concluirá con trabajos que dan fe de la continua exploración del color por Le Parc, desde sus primeros experimentos hasta sus pinturas recientes. Gran parte de su obra se caracterizó por el uso de una paleta de catorce tonos, desarrollada por primera vez en 1959 en obras como Colour Project, una serie de pequeños gouaches en los que este autor extrapoló todas las variaciones cromáticas posibles de su paleta. Continuó indagando en las posibilidades del cromatismo y con patrones en blanco y negro a lo largo de su trayectoria, especialmente en sus icónicas pinturas con motivos de olas, como Waves 176 (2024), y en sus series posteriores Modulations y Alchemies.
Destacará la impactante Blue Sphere (2001-2022), adquirida por la Tate en 2024, que demuestra cómo el trabajo escultórico último de Le Parc amplió la proyección de sus móviles e instalaciones de luz caleidoscópica previos.

Julio Le Parc. Blue Sphere, 2013. © ADAGP, Paris and DACS, London 2026
Entre sus trabajos primeros y los más recientes subyacen, eso sí, algunas convicciones comunes: no asumió Le Parc una definición del arte como objeto producido que reúne características heredadas del pasado y suma otras que sean fruto de su tiempo o de la personalidad de su autor, sino que la creación constituye para él, antes y por encima de cualquier consideración material, una experiencia transformadora del espectador y del entorno en el que esas obras se despliegan.
Figura fundamental del cinetismo en Latinoamérica, precursor de la llamada estética relacional y casi un apóstol de la inmersión del público en las creaciones, concedió un valor esencial a la interpretación intuitiva de sus proyectos, más lúdica que intelectual, un aspecto en los sesenta disruptivo.

Julio Le Parc. Screen with reflective blades. Hermes Tokyo, 2021

Julio Le Parc. Series 14 14 Permuted, 1970-2000. © ADAGP, Paris and DACS, London 2026
Julio Le Parc
Bankside SE1 9TG
Londres
Del 11 de junio de 2026 al 3 de mayo de 2027