La memoria del territorio. Solange Pessoa despliega su universo creativo en Santander

El Centro Botín presenta la primera muestra de su trabajo en España

Santander,  18/10/2026

Tierra, fósiles, cabello humano, cuero, bronce… Solange Pessoa (Ferros, Brasil, 1961) trabaja con materiales de procedencia muy diversa, con los que crea esculturas e instalaciones difíciles de clasificar, dando lugar a un universo artístico que puede resultar tan atractivo como perturbador. La naturaleza, la memoria y la espiritualidad atraviesan una producción que, desde los años ochenta, ha ido desarrollando un lenguaje muy personal y que ahora puede descubrirse en la exposición que le dedica el Centro Botín.

“Del día o de la noche”, la primera exposición individual de Pessoa en España, está comisariada por Bárbara Rodríguez Muñoz y reúne una selección de trabajos entre los que se encuentran piezas clave en la trayectoria de la artista junto a dos grandes instalaciones producidas para esta ocasión. El título de la muestra alude a esa convivencia de contrarios tan presente en el universo de Pessoa, donde la luz y la oscuridad, lo corporal y lo espiritual o el sueño y la vigilia se entremezclan y dejan de funcionar como categorías opuestas. Una ambigüedad que recorre toda su producción y que se hace palpable a lo largo de la exposición.

Para comprender su trabajo es necesario hablar de Minas Gerais, la región brasileña donde nació y que continúa siendo una referencia fundamental en su trayectoria. Es un territorio de gran riqueza natural, con importantes yacimientos de oro, hierro y piedras preciosas, cuya explotación marcó profundamente su historia y su paisaje. También fue uno de los grandes centros del barroco colonial brasileño, especialmente en ciudades como Ouro Preto, donde la riqueza obtenida de las minas permitió financiar iglesias y conjuntos arquitectónicos de extraordinaria exuberancia. El llamado “Barroco Minero”, estrechamente vinculado a la tradición barroca europea, dejó una huella importante en Pessoa. La artista encuentra en él el gusto por el exceso, las formas contorsionadas, la intensidad expresiva y una espiritualidad que se manifiesta a través de la materia. La obra del escultor y arquitecto Aleijadinho constituye una de sus referencias más importantes. Sin embargo, Pessoa lleva esa herencia hacia un territorio mucho más orgánico y visceral, donde el brillo del bronce puede convivir con la tierra, el cabello, el cuero, la cera o los restos vegetales.

La tierra rojiza, rica en hierro, que utiliza en algunos de sus trabajos no es únicamente un pigmento. Su color y su composición hablan también de la historia de Minas Gerais, de su geología y de siglos de explotación minera. Esta relación con el territorio ayuda a entender la importancia del paisaje en su obra, así como sus conexiones con el land art, aunque Pessoa se interesa tanto por la naturaleza como por las transformaciones que el ser humano ha ejercido sobre ella.

Solange Pessoa en el Centro Botín de Santander

Vista de la exposición en Centro Botín: Hammocks (1999-2003) y Sin título (2011-2012). Foto: Belén de Benito

Su universo incorpora además referencias a las culturas prehistóricas, las cosmogonías indígenas y africanas, el surrealismo o el arte povera, especialmente por el uso de materiales humildes, perecederos y sujetos a degradación. Pueden encontrarse también afinidades con la atención de Georgia O’Keeffe a las formas naturales y sus resonancias corporales. Pero Pessoa no pertenece propiamente a ninguno de estos movimientos. Su manera de trabajar, muy intuitiva, se acerca más a la idea de antropofagia del modernismo brasileño, esa voluntad de devorar influencias culturales y artísticas para transformarlas en un lenguaje propio.

La arqueología ocupa igualmente un lugar importante en su imaginario. Muchas de sus piezas parecen objetos encontrados, vestigios de un pasado remoto o restos de organismos extinguidos. Otras, en cambio, sugieren algo que todavía está por nacer. En ellas aparecen referencias al cuerpo femenino, a la fertilidad y a los procesos de gestación, dentro de una concepción de la naturaleza en la que lo humano, lo animal, lo vegetal y lo mineral mantienen una relación continua.

Esta mezcla de referencias y sensaciones se percibe desde el comienzo de la exposición. En Hammocks (1999-2026), las telas impregnadas de tierra y materiales naturales cuelgan del techo formando volúmenes irregulares que recuerdan envolturas corporales. Frente a ellas, doce pinturas realizadas con tierra sobre cortinas de algodón muestran figuras alargadas y estructuras que evocan sistemas nerviosos o pinturas rupestres. El conjunto tiene una calidez particular, acentuada por los tonos terrosos y la presencia de materiales naturales. Algo parecido sucede con las cerámicas reunidas en una pequeña sala, cuyas formas y superficies recuerdan nidos de insectos o aves, refugios y estructuras de protección. Hay en ellas una dimensión más maternal, de recogimiento, que convive con esa ambigüedad característica de Pessoa.

Solange Pessoa en el Centro Botín de Santander

Vista de la exposición en Centro Botín: Arreios, en primer término y Catedral ocupando el centro de la sala. Foto: Belén de Benito

Retrato de Solange Pessoa. Metaflor-Metaflora (2005-2012)(detalle) y Arreios (2026) (detalle) Fotos: Belén de Benito

Retrato de Solange Pessoa. Metaflor-Metaflora (2005-2012) (detalle) y Arreios (2026) (detalle) Fotos: Belén de Benito

El recorrido va adquiriendo después un carácter más oscuro. En Catedral (1990-2003), una instalación de más de cien metros de cabello humano, Pessoa reúne materiales cargados de asociaciones corporales y espirituales. El cabello, recogido durante años entre familiares, amigos y peluquerías, conserva algo de la presencia de quienes lo llevaron. La artista relaciona además las curvas de la instalación con la catedral de Brasilia de Oscar Niemeyer, mientras que los accesorios ecuestres que sostienen la estructura introducen una referencia al caballo, recurrente en su trabajo. Vinculada a esta obra se encuentra Cornelius, una performance que se activa periódicamente durante la exposición. Una figura encapuchada con cabello humano se desplaza lentamente por el espacio, casi a ciegas, convirtiéndose en una presencia inquietante entre lo humano y lo animal.

Esa atmósfera que remite a lo medieval alcanza una intensidad especial en Arreios (2026), una de las dos instalaciones que la Fundación Botín ha producido para la exposición. Diecisiete figuras suspendidas del lucernario, realizadas con antiguas monturas de caballo y fragmentos de cuero cosidos a mano, forman un conjunto de apariencia espectral, casi siniestra. Recuerdan armaduras o cuerpos ausentes, pero no hay jinetes ni caballos. Solo quedan sus arreos, convertidos en presencias oscuras que parecen conservar algo de la fuerza bruta, salvaje y pasional de esos animales. Pessoa recupera aquí investigaciones iniciadas en los años noventa y establece una relación con la cultura ibérica y su legado colonial en América. El caballo, utilizado para el transporte y la guerra, fue también un instrumento fundamental de conquista y dominación. La instalación incorpora así una dimensión histórica que contrasta con el carácter más íntimo y protector de las primeras obras.

La exposición termina con Origo (2010-2026), la segunda gran instalación producida para Santander, situada en la sala que se abre a la bahía y bañada por la luz natural. Es uno de los espacios más bellos del recorrido. Por la sala se distribuye una multitud de esculturas de arcilla y bronce, con formas irregulares que recuerdan semillas, fósiles, organismos marinos o estructuras embrionarias. Algunas parecen restos de criaturas desaparecidas hace miles de años; otras sugieren formas de vida que podrían volver a desarrollarse. Esa ambigüedad entre lo ancestral y lo que está por nacer adquiere una presencia especial gracias a la luz cambiante de la bahía. El brillo del bronce contrasta con la opacidad del barro y recupera, de otra manera, la herencia del Barroco Minero, con su exuberancia material y sus juegos de luces y sombras.

Solange Pessoa en el Centro Botín de Santander

Solange Pessoa. Origo (2010-2026). Foto: Belén de Benito

 

“Del día o de la noche”

CENTRO BOTÍN

Jardines de Pereda

Santander

Del 10 de octubre de 2026 al 28 de marzo de 2027