Cumple un lustro el programa KBr Flama, que la Fundación Mapfre inició en 2021 con el objetivo de proporcionar la oportunidad de exponer a jóvenes fotógrafos que emprenden su carrera tras culminar su formación académica en centros catalanes seleccionados: actualmente, EASD Serra i Abella, Elisava – Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona, Idep Barcelona e IEFC.
Esta vez, los escogidos han sido autores españoles e internacionales nacidos en los ochenta y los noventa que, en su participación en esta iniciativa, contarán con el acompañamiento de la comisaria Carolina Ciuti: se trata de Sara Bravo (Girona, 1999), Elena Bulet i Llopis (Barcelona, 1997), Meghan Mathews (Winston-Salem, Carolina del Norte, 1995) y Luca Gaetano Pira (Módena, 1987), cuyos trabajos comparten un germen en experiencias individuales que paulatinamente amplían su alcance hacia lo colectivo. Valiéndose tanto de enfoques documentales como de la escenificación, abordan asuntos como la identidad, las emociones o la memoria.
La primera autora en el recorrido de la muestra que ahora ofrecen en Barcelona es Meghan Mathews, que en It Was Good Enough For Our Mothers se acerca a los valores que han persistido de generación en generación en las zonas rurales de los Apalaches. Ella pasó su infancia en el norte de Tennessee, un área marcada por sus convicciones religiosas y sus dificultades económicas, y ha decidido construir su producción con un pie en esa herencia y otro en su afán por autodeterminarse como artista. Su propia maternidad y los sacrificios que ha conllevado también se han dejado notar en sus imágenes.
El conjunto que exhibe en KBr Mapfre, que toma su título de un góspel decimonónico cuya letra vincula la fe a la rutina y al afecto familiar, plantea qué posibilita la vigencia en nuestro tiempo de creencias religiosas, sociales y emocionales ancladas en los siglos pero hoy muy cuestionadas: conjugando las instantáneas familiares de archivo con otras analógicas aunque actuales, da pie a una narración en estratos en la que convergen pasado y presente, además de estampas domésticas, bodegones silenciosos y correspondencia entre ella misma y su madre. La serie no queda cerrada, para inducir una reflexión sobre los legados atesorados y lo que aún podemos reinventar.

Meghan Mathews. Sin título. Serie It Was Good Enough For Our Mothers, 2022 © Meghan Mathews
Otro tipo de intimidad recoge el proyecto de Sara Bravo: Pink Elephant in the Room. Esta autora se centra en las formas de incomodidad que atraviesan en sociedad las personas no binarias a partir de sus propias vivencias. Ha atendido, sobre todo, a los intentos de clasificación forzada en etiquetas cerradas y ha buscado expresar esa estrechez en imágenes meticulosamente construidas e intencionadamente artificiosas con las que pretendía revelar estructuras sociales latentes. A menudo tienen como escenario lugares cotidianísimos de paso, como ascensores, metros y oficinas en los que operarían mecanismos de control sutiles.
Decimos que se trata de composiciones minuciosamente ideadas porque Bravo ha seguido los pasos de Thomas Demand al recrear enclaves a tamaño natural, sirviéndose de papel y también de metacrilato o poliestireno expandido. Como en la obra del alemán, lo familiar se hace aquí incierto y nuestra mirada se desestabiliza.

Sara Bravo. Sin título. Serie Pink Elephant in the Room, 2025. © Sara Bravo
En cuanto a Elena Bulet i Llopis, nos trae Zarcillo, una investigación visual a medio camino entre la memoria que heredamos y la imaginación poética. Tomando como punto de arranque sus lazos familiares con el pueblo malagueño de Almayate, en la Axarquía, y los restos arqueológicos que rodean la localidad, esta autora despliega una constelación de imágenes que, conectando con los intereses de Meghan Mathews, subrayan cómo es posible hallar formas en las que lo pasado resiste o se evapora.
Además de aludir al término tradicional con el que nos referimos a los pendientes, ese vocablo de zarcillo hace referencia a la marca de pertenencia del ganado y al órgano filamentoso que permite a las plantas trepadoras aferrarse a los muros; en todo caso, la palabra nos habla así de arraigo a lugares y costumbres que Bulet no ha conocido directamente, pero que sí le han sido transmitidos.
Para esta autora barcelonesa, la fotografía no es tanto un medio de registro como una herramienta de construcción y recreación de escenarios en los que lo inerte se anima y lo latente empieza a visibilizarse; suelen aparecer en sus trabajos fósiles, ruinas, objetos rituales o gestos cotidianos.

Elena Bulet i Llopis. Carrera de cintas, 2025. © Elena Bulet i Llopis
Por último, Luca Gaetano Pira ha homenajeado en su serie, Cárcel, tacones y libertad, a la activista LGTB Tania Navarro Amo, aproximándose a los lugares que han marcado su trayectoria, públicos y domésticos, y configurando con ellos una suerte de mapa visual de la discriminación -Navarro, mujer trans, ha cumplido setenta años-.
Durante los dos últimos, este fotógrafo de Módena ha entablado una relación íntima y frecuente con ella, contemplándola como superviviente de peores etapas y como una mujer mayor que afronta retos comunes a otras: el paso del tiempo, la invisibilidad y la enfermedad. Su propuesta se completa con material de archivo: fotografías de época y documentación, incluyendo fichas policiales ligadas a sus antiguas detenciones.

Luca Gaetano Pira. Sin título. Serie Cárcel, Tacones y Libertad, 2025. © Luca Gaetano Pira
«KBr Flama ’26»
Avenida del Litoral, 30
Barcelona
Del 1 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027