Otro Julio González, en el Thyssen malagueño

El museo exhibe sus pinturas y dibujos en el 150 aniversario de su nacimiento

Málaga,  22/10/2026

Lo conocemos como uno de los grandes desbrozadores de los caminos de la escultura de vanguardia en España, colaborador de Picasso y hacedor de espacios: quiso articular sus vacíos como si con ellos pudiera generarse un material nuevo, en su misma expresión. Pero Julio González, de cuyo nacimiento en Barcelona se cumplen ahora 150 años, fue también dibujante y pintor, y no de última hora sino desde los mismos inicios de su trayectoria: aunque se formó primero en la metalistería de su padre, visitó con provecho el Museo del Prado y no tardó en recalar en París para hacer carrera con los pinceles. Cultivó entonces mucho el dibujo y el pastel bajo la influencia de Degas, Puvis de Chavannes y, sobre todo, del mismo Picasso, quien llegó a él antes como referente en las dos dimensiones que en las tres.

El fallecimiento de su hermano Joan, que era asimismo artista y que se había asentado con él en la capital francesa, supuso un revés hondo en sus comienzos: le llevó a trabajar menos y, después, a enfocarse en la escultura; en los treinta abandonó los lienzos. Por tanto, la andadura pictórica de este autor se centra en las décadas de los diez y los veinte; posteriormente sus creaciones pictóricas serían circunstanciales y vinculadas a sus piezas tridimensionales, a modo de punto de partida de sus desarrollos cubistas y abstractos, en la mayoría de las ocasiones.

En un primer momento, aproximadamente hasta el final de la I Guerra Mundial, González pintó bajo la influencia del simbolismo galo; a continuación, en una fase más madura, la transcurrida hasta 1928, lo hizo bajo los postulados del noucentisme catalán, acentuando los volúmenes, optando por los pequeños formatos y haciendo suyos los presupuestos de Eugenio D’Ors en relación con los paisajes mediterráneos armónicos y domesticados por la intervención humana y con la mujer como emblema de un estilo clasicista.

Julio González. Dos mujeres, hacia 1920-1923. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid. Donación de Roberta González, 1973

Julio González. Paisaje, hacia 1925-1928. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Donación de Roberta González, 1973

Julio González. Paisaje, hacia 1925-1928. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid. Donación de Roberta González, 1973

Esa vertiente pictórica de la carrera del autor catalán centra la exposición que, desde hoy, le dedica el Museo Carmen Thyssen malagueño con la colaboración del Reina Sofía, que ha prestado para esta propuesta todas las piezas que la integran, donadas al MNCARS en 1973 por Roberta González, hija del artista. Plantea la muestra que podemos considerar estas composiciones como el eje conceptual del conjunto de su producción, pues abarcan investigaciones que desarrollaría más tarde en sus esculturas: nos referimos a los lazos complejos entre la tradición y la modernidad en esas primeras décadas del siglo XX y en el contexto francés, al valor estructural y volumétrico de la forma, al potencial de la abstracción o al tratamiento de la naturaleza y lo rural, la mujer o los géneros del desnudo y el retrato. También a la adopción de rasgos propios de corrientes como el mencionado noucentisme mediterraneísta, la planimetría cubista o la libertad de fuentes y las estructuras filiformes y orgánicas del surrealismo.

Parte de las piezas en Málaga se corresponden con los dibujos o bocetos más tardíos que González llevó a cabo al preparar sus esculturas en metal, a modo de ejercicios en los que experimentar, aprovechando la espontaneidad del trazo frente a la dureza del hierro, con el volumen -que manejó siempre con amplia seguridad-, el espacio y la simplificación de formas. Se trata de un capítulo, en buena medida, aún por explorar; de proyectos que modelaron la introducción de la modernidad -pictórica y escultórica- en España y que permiten reflexionar sobre los frutos posibles de la relación y la convivencia entre disciplinas. Él solía referirse, de hecho, a sus esculturas como “dibujo en el espacio”, pues los volúmenes de sus esculturas aparecen descritos por el juego tridimensional de formas planas o lineales ejecutadas principalmente en ese metal, el material que definiría su estilo de manera indeleble y que quería convertir en pacífico y no mortífero.

La exhibición se compone de veintiséis trabajos, solo uno de ellos escultórico y relacionado directamente con las pinturas y dibujos expuestos. Nos referimos a Daphne, ejecutada en 1937, sólo cinco años antes de la muerte inesperada y temprana de González, mientras daba forma a una Montserrat que quedó inacabada.

Julio González. Personaje de pie , 1936-1939. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Donación de Roberta González, 1973

Julio González. Personaje de pie, 1936-1939. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Donación de Roberta González, 1973

Julio González. Cabeza con fondo reticulado, 1940. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Donación de Roberta González, 1973

Julio González. Daphne, 1937. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Donación de Roberta González, 1973

 

«Julio González, pintor y dibujante»

MUSEO CARMEN THYSSEN MÁLAGA

C/Compañía, 10

Málaga

Del 22 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027