Cecilia Sebastián de Erice

La última edición del Premio BMW de Pintura, en la que ella ha sido preseleccionada -aún no conocemos al ganador-, nos ha invitado a saber más de Cecilia Sebastián de Erice, que se suma a nuestros fichados porque queremos aprender de su pintura basada en una malla de relaciones en expansión: para esta autora madrileña, cada uno de sus trabajos forma parte de un sistema, el suyo propio, en el que repite métodos y trabaja a partir de variaciones.

Esos métodos pasan por plegar los lienzos, para después desplegarlos, generando así marcas que articularán la estructura de sus piezas, convirtiéndose por sí mismas en principio organizativo. Los procedimientos de sus creaciones son comunes, pero las alteraciones en sus resultados abren puertas y dan lugar a vínculos nuevos entre las imágenes: lazos, semejanzas o correspondencias integradas en ese desarrollo abierto. Así, nunca debemos considerar sus trabajos como obras autónomas, sino como parte de un atlas que se amplía con cada una de ellas.

Graduada en Bellas Artes por la Manchester Metropolitan University y Máster en Mercado del Arte Gestión de Empresas Relacionadas de la Universidad Antonio de Nebrija, Sebastián de Erice ha formado parte del equipo de organización de ARCOmadrid y, en 2021, llevó a cabo una residencia artística de cinco meses en PADA Studios, donde a continuación trabajó como Studio Manager hasta 2022. Ha recibido, asimismo, becas de la Fundación Antonio Gala y de VEGAP y es cofundadora de MOOD ART, una plataforma virtual destinada a promover citas artísticas y creadores emergentes en Madrid.

Hemos podido encontrar sus creaciones en exhibiciones en la Factoría de Arte y Desarrollo, la Gärna Art Gallery, la Sala Pícnic, el Centro Conde Duque, la Ilgaz Yildiz Gallery y WE COLLECT -hoy Río & Meñaka- en Madrid, los portugueses PADA Studios, el Centre Cultural La Nau y la Fundación Mainel de Valencia, el Espacio Belleartes de Cáceres o el Palacio La Salina de Salamanca.

Cecilia Sebastián de Erice. Promoción XXI. Fundación Antonio Gala

Cecilia Sebastián de Erice. Propuestas VEGAP, 2023

Antes de todo ello, Cecilia no se recuerda sin pintar: Siempre he pintado. Cuando terminé el instituto me fui a Manchester para cursar un Foundation Diploma in Art and Design, un año pensado precisamente para descubrir si realmente querías dedicarte al arte. Llegué con dudas, pero fue allí donde confirmé que la pintura era el lugar desde el que quería desarrollar mi trabajo. Después estudié Bellas Artes en la Manchester Metropolitan University y, desde entonces, he continuado desarrollando mi práctica a través de residencias, becas y exposiciones.

Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que realmente me interesa es la pintura en sí como un problema que hay que resolver. Entender cómo funciona, cómo se construye una imagen, cómo unas decisiones llevan a otras y cómo una pintura modifica la lectura de las anteriores. Mi trabajo consiste, en gran medida, en investigar. Pinto, escribo, dibujo, busco relaciones entre imágenes y vuelvo constantemente sobre ellas. Cada obra me permite comprender mejor el proceso y plantea nuevas preguntas. Poco a poco, esa investigación ha ido construyendo un sistema propio que continúa desarrollándose.

Cecilia Sebastián de Erice. Bones, 2022

Cecilia Sebastián de Erice. Fairy Scales, 2024

Cecilia Sebastián de Erice. Alfabeto en el espacio, 2023

El centro de su producción -en parte lo avanzábamos- es aquella concepción de la pintura como trama de vínculos siempre susceptible de crecer; presta atención, igualmente, a las connotaciones significativas que apareja el uso de materiales muy imbricados en lugares concretos y a los derivas múltiples que conducen de la sencillez a la complejidad en los lienzos: Mi trabajo investiga la pintura como una red abierta de relaciones cruzadas, siempre ampliable. Me interesa entender cómo pensamos mediante imágenes y cómo el significado no reside en una obra aislada, sino que aparece cuando las imágenes comienzan a establecer conexiones entre sí.

El origen de esta investigación está en una residencia artística que realicé en PADA Studios, en Barreiro (Portugal). El estudio estaba situado en una antigua zona industrial rodeada de fábricas abandonadas. Una de ellas era una fábrica de pinturas completamente en ruinas. En aquel momento buscaba incorporar automatismos al proceso pictórico. Quería generar unas marcas iniciales sobre el lienzo que no dependieran únicamente de una decisión consciente, así que empecé a llevar las telas a esa fábrica y a frotarlas contra el suelo para recoger el polvo y fragmentos acumulados durante años.

Con el tiempo dejé de pensar únicamente en el procedimiento y empecé a preguntarme qué significaba pintar sobre ese polvo. Me interesaba la idea de trabajar con los restos de un lugar que había perdido su función y cuyo significado solo podía reconstruirse mediante fragmentos de partes inconexas. Era como si, al pintar, intentara reconstruir ese espacio utilizando sus propios vestigios.

También empecé a pensar esas primeras manchas como una especie de registro. El polvo capturaba un instante concreto sobre el lienzo y la pintura actuaba después como un proceso de revelado. Muchas de aquellas imágenes comenzaron a parecer cartografías o mapas, estructuras abiertas donde el significado surgía de las relaciones entre sus distintas partes.

A partir de esa experiencia comenzaron a aparecer muchas de las referencias que siguen acompañando mi trabajo. El Atlas Mnemosyne de Aby Warburg me permitió pensar las imágenes como una estructura abierta donde el significado emerge de las relaciones que se establecen entre ellas. El concepto de rizoma me ofreció una forma de entender el proyecto como una red sin un centro fijo, donde cualquier obra puede conectarse con cualquier otra y modificar la lectura del conjunto.

Otra idea importante es el concepto del pliegue de Gilles Deleuze. En mi trabajo, el pliegue no es únicamente una operación física sobre el lienzo, sino el principio que organiza toda la investigación. El proyecto parte siempre del mismo gesto —plegar el lienzo—, pero cada nuevo despliegue revela relaciones distintas. Me interesa pensar que las imágenes contienen posibilidades que permanecen latentes y que la pintura consiste precisamente en descubrirlas.

La teoría del caos también atraviesa el proyecto. Me interesa cómo sistemas que parten de unas reglas muy sencillas pueden generar estructuras extremadamente complejas mediante pequeñas variaciones. De alguna manera, «Redes» (mi proyecto) funciona así: todas las pinturas nacen del mismo procedimiento, pero cada una reorganiza el sistema y abre nuevas posibilidades.

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXIX, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXVIII, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXVIII, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXX, 2026

Si hablamos de técnicas y formatos, como podemos anticipar éstos responden a ritos repetidos; de ellos emerge la diferencia: Trabajo principalmente con óleo sobre lienzo.

Todas las pinturas parten del mismo sistema o ritual. Comienzo plegando el lienzo para generar una serie de marcas iniciales y después lo froto sobre el suelo para incorporar polvo, pigmento y restos que pasan a formar parte de la superficie. Esas primeras marcas constituyen la estructura sobre la que desarrollo posteriormente la pintura mediante capas.

El pliegue es el origen de todo el proyecto. No funciona únicamente como un recurso técnico, sino como un principio de organización conceptual. Cada pintura parte del mismo gesto inicial y se desarrolla mediante sucesivos despliegues que generan nuevas relaciones dentro del sistema. Entiendo cada obra como un nuevo despliegue de la red: una variación que amplía el mapa y modifica la lectura del conjunto.

Habitualmente alterno dos formatos: pequeños lienzos de 27 × 22 cm y grandes formatos de 162 × 130 cm. Los pequeños funcionan como un laboratorio de investigación. En ellos experimento con mucha libertad, observo cómo se comporta la mancha y aparecen muchas de las preguntas que más adelante desarrollo en obras de mayor formato. Y los grandes me permiten profundizar en esas investigaciones y construir pinturas donde el espectador puede recorrer visualmente las conexiones que se producen dentro de la imagen.

Cecilia Sebastián. Mecánicas celestes, 2026

Cecilia Sebastián. Mecánicas celestes, 2026

Cecilia Sebastián. Mecánicas celestes, 2026

Cecilia Sebastián. Mecánicas celestes, 2026

Alguno de sus referentes Sebastián de Erice lo ha mencionado ya; otros son pintores abstractos, una pionera experta en interpretar señales y otro especializado en la reproducción en serie: Simon Hantaï ha sido una referencia fundamental, por su investigación sobre el pliegue y, sobre todo, por la manera en que convirtió el propio método en el centro de su práctica. Me interesa cómo desarrolló distintos sistemas de plegado y cómo cada variación del procedimiento daba lugar a una familia de pinturas diferente. Esa forma de entender la pintura como una investigación metodológica ha influido profundamente en mi trabajo.

Con el tiempo, yo también he ido construyendo una especie de manual de trabajo donde registro diferentes formas de plegar el lienzo, intervenir determinadas manchas o desarrollar ciertas estructuras. No se trata de aplicar recetas, sino de disponer de un sistema que me permita comprender mejor las decisiones que tomo durante el proceso.

Otra artista fundamental para mí es Hilma af Klint. Me interesa especialmente la manera en que construyó un universo visual propio donde pinturas, dibujos, diagramas y escritos forman parte de una misma investigación. Esa idea de desarrollar un lenguaje durante años, en el que todas las piezas permanecen conectadas, es algo con lo que me siento muy identificada.

Y otra referencia constante es Aby Warburg, porque propone una forma de construir conocimiento mediante relaciones entre imágenes. Esa idea atraviesa toda mi práctica.

Cecilia Sebastián de Erice. Reflejos Fragmentados, 2025

Cecilia Sebastián de Erice. Reflejos Fragmentados, 2025

Cecilia Sebastián de Erice. Todo en Uno, 2022

No podemos decir exactamente que esta autora se maneje en series, pero sí a partir de indagaciones constantes que forman parte de un todo que crece. Un todo al que, últimamente, llama Redes, como nos contaba: Más que trabajar en series, siento que desarrollo una misma investigación desde distintos lugares. No entiendo las pinturas como obras independientes, sino como fragmentos de una estructura mayor. Cada una funciona como un nodo dentro de una red donde las relaciones entre las imágenes son tan importantes como las imágenes mismas.

Me interesa pensar el proyecto como un atlas en continua expansión. Igual que ocurre en el Atlas Mnemosyne de Warburg, el significado no está fijado de antemano, sino que aparece cuando las obras comienzan a dialogar entre sí. Cada nueva pintura reorganiza las anteriores, establece nuevas conexiones y amplía el mapa del proyecto.

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXIV, 2025

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXIII, 2025

«Redes» surge precisamente de esa idea: construir un sistema abierto donde pinturas, mapas, textos y anotaciones formen parte de una misma investigación. Todas las obras parten de un mismo procedimiento y funcionan como nodos dentro de un sistema donde cada nueva pintura amplía y transforma el conjunto.

Las imágenes no aparecen de forma aislada, sino que se desarrollan mediante variaciones sucesivas que mantienen abierta esa investigación. El proyecto comenzó con un gran mapa donde iba reuniendo imágenes, referencias, lecturas, anotaciones y relaciones surgidas durante el proceso de trabajo. Con el tiempo comprendí que ese mapa no era únicamente una herramienta para ordenar ideas, sino una parte esencial del propio proyecto. Las pinturas, los textos y el mapa evolucionan de forma paralela y se retroalimentan constantemente.

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXXII, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXXI, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Redes CLXXVI

Dentro de esta investigación se sitúan obras como «Cartografía lunar», que aborda una de las cuestiones centrales de «Redes»: la construcción de una red abierta de relaciones cruzadas. A partir de las huellas y los pliegues que organizan la superficie, la pintura configura una estructura cartográfica donde formas, recorridos y conexiones parecen desplegarse de manera infinita. El propio cuadro puede entenderse como un mapa que se va abriendo o expandiendo: a medida que la pintura avanza, las marcas iniciales revelan nuevas zonas de un territorio que permanecía inexplorado.

Cada elemento establece relaciones con otros puntos de la imagen, generando un sistema abierto de asociaciones que permanece activo durante la observación. Más que representar un territorio concreto, la pintura propone una forma de pensamiento visual basada en la conexión, el desplazamiento y la aparición de nuevas correspondencias.

Cecilia Sebastián de Erice. Cartografía lunar, 2025

Cecilia Sebastián de Erice. Cartografía lunar, 2025

«Wormhole», por otro lado, surge de una aproximación a las zonas más oscuras de mis pinturas. La obra funciona como una ampliación imaginaria de esos espacios densos y aparentemente inaccesibles que aparecen en otras piezas de «Redes». A través de este acercamiento, las manchas dejan de percibirse como formas abstractas para convertirse en paisajes posibles, territorios revelados o estructuras en proceso de transformación.

La pintura propone una inmersión en aquello que permanece oculto dentro de la imagen. Como sugiere el título, el cuadro actúa como un umbral hacia una dimensión incierta donde la observación se mezcla con la imaginación. Lo que inicialmente aparece como un vacío oscuro termina revelándose como un espacio lleno de posibilidades, capaz de contener nuevas conexiones, narrativas y formas latentes.

Con cada nueva pintura, la red vuelve a desplegarse. Las obras no cierran un significado, sino que reorganizan continuamente las relaciones del conjunto, revelando nuevas zonas del mapa y nuevas posibilidades de lectura.

Continúa inmersa Cecilia en la generación de nexos posibles entre sus telas, los que ella articula y los que el espectador, por sí mismo, pueda vislumbrar: Actualmente continúo desarrollando «Redes». En esta etapa estoy investigando la cuestión de la escala. Me interesa ampliar detalles de otras pinturas, imaginar qué sucede dentro de una mancha, como en «Wormhole»; o cómo un pequeño fragmento puede convertirse en una pintura autónoma. Es una forma de seguir explorando el mismo sistema desde otra perspectiva.

Paralelamente, continúo ampliando el mapa que dio origen al proyecto. Sigo incorporando referencias, conexiones entre obras y anotaciones sobre el proceso, entendiendo ese archivo como una herramienta que me permite comprender mejor la evolución del trabajo y orientar nuevas líneas de investigación.

Mi objetivo es seguir desarrollando ese universo pictórico en el que pinturas, mapas, textos y procedimientos forman parte de una misma red.

También me interesa que el espectador pueda construir sus propias relaciones entre las obras. No planteo las pinturas como imágenes cerradas, sino como fragmentos de un sistema abierto donde cada persona puede establecer recorridos distintos. Del mismo modo que mi trabajo consiste en relacionar imágenes, referencias y procesos, me interesa que quien se acerque a las obras pueda construir su propio mapa.

No busco transmitir un único significado, sino abrir un espacio donde esas conexiones puedan seguir produciéndose. Creo que la pintura tiene la capacidad de generar pensamiento precisamente a través de las relaciones que establece entre imágenes, y quiero que el espectador participe activamente de ese proceso.

Seguid los pasos de Cecilia aquí: https://ceciliasebastiandeerice.com/

Cecilia Sebastián de Erice. Wormhole, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Wormhole, 2026

Cecilia Sebastián de Erice. Wormhole, 2026