
A Aurora Ruiz, nuestra fichada en este ecuador de julio, la conocimos hace sólo unas semanas, cuando presentó en el Museo de Málaga la muestra «Con el viento bailan las flores», tras ser seleccionada por el Instituto Andaluz de las Artes Plásticas y Visuales en la convocatoria Iniciarte 2025. Veíamos allí pinturas, esculturas, vídeos y trabajos sobre papel en los que la artista planteaba que lo real es mucho más que lo que vemos y lo que puede ser, en la representación, objeto de mímesis; para ella, lo intuido y lo recordado son también caminos de conocimiento del mundo existente y del posible. A sus cuerpos y sus paisajes desdibujados no podíamos acercarnos desde la voluntad de encontrar lecturas únicas.
Graduada en Bellas Artes en la Facultad de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, Máster en Investigación de Historia del Arte por la UNED y doctoranda en el programa de Arte y Patrimonio de la Universidad, nuevamente, de Sevilla, Aurora ya ofreció otra exhibición individual en su facultad, en 2022, y su participación en colectivas le ha llevado a centros como la Fundación Valentín de Madariaga, la Universidad de Loyola, la Fundación Rafael Botí, la Fine Arts Gallery de Gibraltar, el Museo de Alcalá de Guadaira, la Galería Nueva madrileña o el Palacio Provincial de Jaén.
Además, esta autora ha obtenido premios de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el Ayuntamiento de esa ciudad, la Universidad Internacional de Andalucía. UNIA o becas como INICIARTE.
Se suma Aurora a esta sección -y es una de las más jóvenes incorporaciones- porque queremos saber más de ese trabajo a partir del recuerdo y el sueño y de las formas que asocia a su memoria, de su exploración en las posibilidades de los colores vivos y de su inclinación por el dibujo, sus materiales y procedimientos.

Aurora Ruiz. Rá, 2026. Con el viento bailan las Flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Starman, 2026. Con el viento bailan las Flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Los árboles que no nacen de la tierra, 2025. Con el viento bailan las Flores. Museo de Málaga, 2026
Nos explica la artista que la dedicación de su padre a la escultura, y su convivencia con los materiales de ese espacio distinto a casi todo que suele ser el taller, tuvo que ver con su inmersión primera en la creación, en la que comenzaría a implicarse profesionalmente en su último año de carrera: Mi padre era escultor, lo que ha hecho que desde pequeña haya estado estrechamente vinculada al ámbito artístico. Como todos los niños, dibujaba. Pero el hecho de que mi padre se dedicase profesionalmente al arte me permitió ver, con el tiempo, que lo que empezó siendo un juego podía convertirse en una profesión.
Los primeros recuerdos que guardo de mi infancia son estar en el estudio de mi padre. Me acuerdo de que era un pequeño local, que olía a humedad, a polvo y a cera fundida (con los años, este último olor me sigue trasladando directamente a los recuerdos más dulces de mi infancia), donde apenas nos alumbraba un tragaluz. Había baldas con cientos de esculturas de bronce, de cera y moldes, figuras alargadas y caballos pequeños, y en el centro, una mesa de trabajo alta, donde mi padre me sentaba, mientras él trabajaba las esculturas de cera.
Recuerdo -con los trozos de cera que él iba retirando de sus esculturas- hacer caballos, pues era los que veía que hacía mi padre. Años más tarde, estudié Bellas Artes en la Facultad de Sevilla, y quizá podría situar durante el último año de grado (2021) el momento en el que empecé a tomar más conciencia a nivel profesional y a buscar lenguajes más personales en mi trabajo.

Aurora Ruiz. Honeymoon, 2024

Aurora Ruiz. Para la casa aunque sean piedras, 2024

Aurora Ruiz. Sólo una dulce y vieja canción lo mantiene, 2025
Más que temas concretos, el impulso del que nacen sus creaciones, nos explica, es la curiosidad, su manera de ser abierta a todas las preguntas y todas las respuestas. En sus mismas palabras nos deja ver divagaciones sobre el origen de todo cuanto nos rodea y sobre las razones de que lo contemplemos como lo hacemos; también la conciencia de lo mucho que nunca alcanzaremos a aprehender: Siempre he sido bastante curiosa. De pequeña era la típica niña que preguntaba el porqué de todo… y, en cierta medida, no puedo negar que sigo siendo un poco así.
Es algo que va ligado de forma inherente a mi personalidad, y de manera inevitable se traslada a mi forma de entender la producción. En términos generales, creo que la curiosidad es el motor fundamental en muchos artistas, y yo me considero dentro de ese grupo. Y cuando resuelves esa curiosidad, pasas a otra cosa.
Trabajo mucho desde lo sensible y desde mi propia experiencia. No es que mis trabajos sean narrativos, pero de alguna manera todos encierran una verdad afectiva o personal de mi vida. Muchas veces parto de objeciones, conjeturas o teorías muy intuitivas, con las que trato de resolver cuestiones que me plantea mi cotidianeidad. Por lo general, abordo temas bastante básicos y mundanos que me atraen, en torno a elementos de la naturaleza, formas encontradas o la propia experiencia. En esas respuestas que me doy -que en su mayoría son bastante soñadoras- no niego ninguna posibilidad, aunque sea remota. Me recuerda un poco a los números grandes; en mi cabeza, pienso en un millón, y cabe. Pero si pienso en nueve mil trillones, es como si esa cifra no pudiese contenerse en mi pensamiento, o algo así. Pues de la misma manera, pensar en la inmensidad del universo, y en la historia del azar y las consecuencias que han llevado a que la vida sea la que conocemos, me hace poner los pies en la tierra. Esa conciencia de nuestras limitaciones me hace comprender que hay muchas cosas que se escapan de nuestro entendimiento.
Conocemos los colores porque nuestra biología nos permite leerlos así. Pero si nuestra genética fuese distinta, si no funcionase con conos y bastones, o la luz tuviese otra composición, ¿cómo serían esos nuevos colores? Y normalmente ese tipo de preguntas son las que me estimulan en la producción. Me gusta coquetear con escenarios utópicos o teorías poéticas, porque para mí no son inverosímiles, sino posibilidades reales. Creo que, en especial para los artistas, el sentido de la vista es una herramienta indispensable, a la par que un arma de doble filo: nos describe el mundo, pero también lo reduce. Me interesa más lo que se queda fuera de lo que podemos comprender: ese espacio infinito que sigue a la mente humana. Porque ahí cabe todo.

Aurora Ruiz. On the sunny side of the street, 2025

Aurora Ruiz. Oh, darling!
Como podíamos ver en su reciente exposición malagueña, se vale Aurora de técnicas muy diversas, en relación, en parte, con esa búsqueda continua de respuestas a la que se refería. Pero nos habla con un cariño diferente del dibujo, padre de casi todas las demás y tantas veces minusvalorado: Me considero bastante abierta en ese sentido. Siento interés por varios procedimientos: desde el dibujo hasta la escultura, pasando por el grabado, la pintura, la instalación, el vídeo… Este interés por conjugar distintos procedimientos no es algo que me imponga voluntariamente; está íntimamente ligado la necesidad de encontrar resultados que me sorprendan durante el proceso de producción. Y, dependiendo de la idea, considero que se adecúa mejor un procedimiento u otro y un formato determinado, para traerla al mundo de la forma más parecida a lo que imagino.
Aunque en ocasiones me guste jugar con distintas técnicas a la par (llevarme el dibujo a la pintura, el collage digital al grabado o la pintura al collage), siento que el pilar fundamental de mi trabajo está sostenido por el dibujo. Es el procedimiento con el que, sin duda, me siento más cómoda y libre, quizá porque es el que he mantenido desde que era pequeña hasta el día de hoy. En mi trabajo, podría decir que el dibujo tiene un papel protagonista, y por ello tienen valor como obra en sí misma y no como boceto previo. Creo que durante siglos, en la jerarquía de procedimientos plásticos, el dibujo ha estado en los estratos más bajos de forma desmerecida. Sin embargo, y desde mi experiencia, siempre me ha sorprendido comprobar cómo un dibujo de apenas dos líneas, trazado sobre un papel de reducido formato, puede imponerse sin esfuerzo a un lienzo de dos metros colgado a su lado. No es cuestión de tamaño ni de despliegue, sino de presencia. El dibujo posee una autoridad especial, que no necesita alzar la voz; afirma desde la economía, desde el silencio y desde una discreción que rara vez busca hacerse notar y, sin embargo, termina por prevalecer. Por ello, soy una enamorada del dibujo y, más allá del gusto, siento un enorme respeto por él.

Aurora Ruiz. Everyday life I, 2025

Aurora Ruiz. Gift, 2023

Aurora Ruiz. El matemático, 2026
A la hora de hablarnos de sus fuentes de influencia, no menciona esta artista sevillana autores concretos, sino miradas y maneras; atiende a aquellos creadores que han concedido relevancia a lo pequeño, a la posibilidad del azar y a lo sencillo frente a la elaboración meticulosa que no deja espacio a los hallazgos: Siento que mi trabajo se ha gestado dentro de un terreno fértil, donde tanto la tradición que reivindica el dibujo como un lenguaje autosuficiente como la pintura entendida como espacio de pensamiento y experiencia sensible -más que de mímesis- se han convertido en mi principal fuente de alimentación. Me interesan ciertas estéticas orientales, la abstracción lírica, la potencia de lo mínimo y las formas que oscilan entre lo ambiguo y lo orgánico; las obras que usan la intuición y todos sus descosidos como pilar en su producción, donde el accidente sea una posibilidad constante desde el inicio hasta el final. Una forma de entender la pintura en la que el cuadro o el dibujo no sean un objetivo, sino una consecuencia de decisiones, aciertos y errores.
Y, quizá por eso, siento especial debilidad por la pintura en su estado más crudo, porque creo que es cuando más potencia tiene por su ambigüedad, e intento moverme en torno a ese punto en mi trabajo.

Aurora Ruiz. Badman II, 2026

Aurora Ruiz. Sundays, 2026

Aurora Ruiz. Sin título (detalle), 2024
Como sus principales proyectos hasta la fecha nos habla Ruiz de los correspondientes a las dos muestras individuales que ha presentado por el momento, en Sevilla y Málaga. La primera, porque le abrió camino en el uso de diferentes lenguajes; la segunda, porque amplió su mirada hacia el vasto campo de la subjetividad y su importancia más allá de lo evidente: El inicio de mi recorrido expositivo comenzó tras finalizar mis estudios, con mi primera individual «Las notas falsas de Dios» (2022), presentada en la Sala Laraña de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde pude desarrollar por primera vez mis intereses por la instalación y la convivencia de distintos procedimientos en sala. Más tarde comencé mi tesis doctoral, que compagino actualmente con la docencia en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.

Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026
De forma simultánea, y más recientemente, presenté «Con el viento bailan las flores» (2026), en el Museo de Málaga, con Iniciarte. Este proyecto, también de carácter multidisciplinar, nació de la convicción de que el mundo no es sólo lo que vemos, proponiendo imágenes que aparecen como un eco lejano de nuestra primera y única mirada alrededor. No a un mundo que fue, sino más bien a uno que quiso ser, aludiendo a recuerdos, formas y objetos de la naturaleza que se manifiestan de forma distorsionada y reconfigurada, generando en su conjunto un universo personal compuesto por paisajes, códigos inventados y cuerpos desdibujados, que son resultado de ese proceso de recordar. Reivindicaba la intuición como vía de conocimiento.
El proyecto invitaba al espectador a la contemplación, la reflexión y al tránsito poético, generando un ecosistema en el que parece mediar un obstáculo invisible -algo que se quiebra- y donde lo extraño se vuelve real y lo familiar se torna extraño. Recordándonos que, en ocasiones, es necesario tomar distancia del mundo para poder acercarnos a él.
Os invitamos a seguir los pasos de Aurora en Instagram: https://www.instagram.com/aurora__ruiz/

Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Happy endings, 2025. Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026

Aurora Ruiz. Con el viento bailan las flores. Museo de Málaga, 2026