Emplea como fuente de inspiración de sus trabajos imágenes muy conocidas de la historia del arte (obras de Rembrandt, Auerbach, Dalí o Fragonard, entre otros) o reminiscencias de la cultura popular y la ciencia ficción para, a partir de ellas, indagar en las claves y misterios del lenguaje pictórico y en las formas de contemplación de la pintura por parte del espectador. Utiliza los colores de modo naturalista o kitsch, hasta convertir sus figuras en personajes grotescos cuya carnalidad parece invadirlo todo. Atesoran sus obras la Galería Gagosian de Nueva York y la Galería Max Hetzler de Berlín, entre otros centros.