Hoy es día de celebración en Zaragoza: tras algo más de año y medio cerrado por obras de ampliación con proyecto de Sebastián Arquitectos, y coincidiendo con el 150 aniversario de la Fundación Ibercaja, vuelve a abrir sus puertas el Museo Goya. Sus visitantes encontrarán sustanciales cambios: el centro cuanta ahora con una superficie de más de 4.600 metros cuadrados, un mayor espacio para muestras temporales y estancias redistribuidas, pero las novedades nos esperan ya en la puerta, porque se ha diseñado una nueva, imponente y de piedra, en la calle Santiago, inspirada en sus grabados, además de una terraza con vistas a la Plaza del Pilar.
La renovación permitirá incorporar recursos tecnológicos actuales para acercar la producción del pintor a un público amplio -incluyendo realidad virtual y experiencias inmersivas- y esa accesibilidad también se materializará en forma de espacios más extensos y conectados entre sí, con rampas y mejoras funcionales. En cuanto a las salas destinadas a exhibiciones temporales, alcanzarán los trescientos metros cuadrados a doble altura y el proyecto inaugural, del que después hablaremos, lo ha comisariado Luis Fernández Galiano: se trata de «Solo Goya. El arte de ver».
Los trabajos de remodelación han impulsado, además, algunos hallazgos: la recuperación de la galería de arquillos del área superior de la casa del siglo XVI ha posibilitado redescubrir uno de los elementos más singulares de este inmueble y conceder protagonismo a esa dimensión patrimonial.

Inauguración del Museo Goya. Fundación Ibercaja
Cuando los visitantes del Museo Goya accedan a sus instalaciones, se adentrarán primero en sus fondos, ordenados a favor de la claridad: comenzarán aprendiendo de los antecedentes del autor antes de profundizar en su andadura y su legado; el itinerario incluye, asimismo, una renovada sala de estampas que ahora suma las llamadas Copias de Velázquez (1778-1785) y otras hasta ahora no expuestas al público. Otra incorporación notable será la de las maquetas de Francisco Bayeu, que con anterioridad pudieron contemplarse en Patio de la Infanta.
El conjunto de la colección permanente de esta institución ha sido restaurada y limpiada durante los meses de cierre, y no todas las entradas últimas serán del autor de La familia de Carlos IV: nos sorprenderán trece tablas y una caja de apuntes de Joaquín Sorolla, para que podamos establecer relaciones posibles entre dos artistas que, desde lenguajes evidentemente diferentes, favorecieron el anclaje en la modernidad de la pintura española; y la pieza El sueño de Goya, del artista cubano Roberto Fabelo, que revisita el imaginario goyesco desde nuestro momento, ampliando las narrativas y subjetividades que la Fundación Ibercaja nos regala en torno al genio.

Museo Goya. Fundación Ibercaja
Indicábamos que la tecnología completaba el planteamiento expositivo del museo, fundamentalmente para contextualizar las piezas originales: destaca la experiencia inmersiva Goya, el gran observador, desplegada en varias pantallas con una altura de dos plantas, pero también se han introducido proyecciones envolventes, música, sonido e impactos visuales inspirados en el universo del de Fuendetodos, en su observación de los sucesos y la sociedad de su tiempo, su atención a la psicología en los retratos y su reflexión sobre asuntos universales vinculados a la condición humana, que aún nos continúan interpelando.
Otra experiencia interactiva se brinda a las técnicas calcográficas y litográficas que empleó el artista en la realización de su producción gráfica, con el fin de hacer hincapié en los avances procedimentales que hizo suyos, y una selección de piezas han sido digitalizadas en alta y súper alta resolución para que podamos aproximarnos a detalles imperceptibles a la vista y adentrarnos en la materialidad de sus telas y dibujos. También aplicará el Museo Goya realidad virtual y audiovisuales a los frescos de la Basílica del Pilar, el Aula Dei y San Antonio de la Florida; a la geolocalización de las composiciones goyescas en museos de todo el mundo; a la relevancia en su producción de la Guerra de la Independencia y los Sitios de Zaragoza; y a las reflexiones del crítico y teórico John Berger en torno al cariz premonitorio de sus inquietudes.
Mencionábamos al principio que la primera muestra temporal de este centro es «Solo Goya. El arte de ver»: se vertebra en cerca de cincuenta trabajos llegados de instituciones esenciales, nacionales e internacionales, como el Museo del Prado, la National Gallery de Londres, los Uffizi, la Hispanic Society of America, Patrimonio Nacional o el Museo Thyssen-Bornemisza.
Otra de las novedades fundamentales de la apertura del Museo Goya tiene dimensión académica: nace el Centro de Estudios Francisco de Goya, cuyo acervo cuenta con más de 1.400 volúmenes especializados y fondos documentales procedentes de colecciones muy relevantes, como las de Federico Torralba, Pérez Serrano, Camón Aznar o la Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. El propósito de esta iniciativa es doble: potenciar la investigación en torno a Goya y ser punto de reunión de especialistas, estudiantes y creadores.
Esta pinacoteca quiere presentar un Goya de futuro para las próximas generaciones; por lo pronto, ha abierto hoy y también lo hará durante el fin de semana y en el 12 de octubre.

Museo Goya. Fundación Ibercaja
MUSEO GOYA. FUNDACIÓN IBERCAJA
C/ Santiago, 28
Zaragoza