Vanessa Beecroft “VB53”

Francisco Calvo Serraller

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga exhibe 13 fotografías en color, 6 de las cuales son de gran formato, 253×178 cm, y las 7 restantes de 51×76 cm., así como un vídeo, de unos 45 minutos aproximadamente, donde se sintetizan los momentos cruciales de la performance original “VB53” realizada por Vanessa Beecroft (Génova, 1969), el 23 de junio de 2004, en el Tepidarium de Roster del Giardino dellOrticultura de Florencia.

En ella, 21 mujeres desnudas en rígida posición inicial y en completo silencio, surgen de un montículo de negra tierra de labor, cual si fueran floraciones de un huerto cultivado. Mujeres reales, la mayor parte jóvenes y hermosas, calzadas con sandalias de tacón atadas con lazos, azul pálidos para las de piel blanca y negras para las de color, y todas con los ojos pintados y grandes pestañas artificiales.

Vanessa Beecroft. Performance VB53, 2004
Vanessa Beecroft. Performance VB53, 2004

Las modelos reciben la instrucción de permanecer de pie, con los agudos tacones clavados en la blanda tierra, en una posición hierática, sin hablar, ni, en principio, moverse, y, por supuesto, cuando el público invitado accedía al edificio y las rodeaba, sin establecer ningún tipo de relación con él. La performance se iniciaba a las 19 horas y duraba hasta las 22 horas. Según pasaba el tiempo, las modelos iban abandonando su original compostura y, en cierto momento, podían arrodillarse, sentarse o tumbarse en la tierra, cuya húmeda negrura maculaba sus cuerpos El efecto del proceso se asemeja al de una plantación fresca y rutilante que progresivamente se va ajando y los tallos se doblan, quiebran o caen. Hay que reconocer que en esta performance de Beecroft hay una densidad simbólica de tal enjundia atávica que, como quien dice, el comentario estético y/o antropológico podría ser interminable. Desde el tema del desnudo, género artístico cuya alargada historia Beecroft interpreta en sus aspectos formales y simbólicos, a través de los prototipos de Eva, Venus o la Magdalena evangélica, y que nos muestra mujeres desgarradas por el placer o el dolor, abismo de pecado o de culpa; abismo de vida, generatriz, gestante, fecunda tierra madre.

 A partir de estos arquetipos de lo femenino, hay un verdadero aluvión de imágenes artísticas, cuya enorme pregnancia simbólica atraviesa los tiempos y, por supuesto, llega hasta la secularizada sociedad contemporánea y hasta la actualidad. La visión de los cuadros de Botticelli y de Filipino Lippi, fue determinante para la artista, como también lo ha sido el modelo de mujer de los prerrafaelistas y, en especial, de Dante Gabriel Rossetti, así como los desnudos de Gustav Klimt. Pero además del modelo de la femme fatale, hay que aludir al precedente del arte povera, a los casos de Kounellis, por su obsesión de estabular cuerpos animales, y Pistoletto, por sus pinturas-espejo y su obra titulada la Venus de los trapos, que es como la “contrapieza” de la performance de Beecroft.

Por último, no se puede dejar de nombrar la insoslayable huella Pop en Beecroft, con el trasfondo industrial-mercantil-mediático de las pasarelas y la versión secularizada de las venus. El arte se convierte, una vez más, por tanto, en promesa y distanciamiento. La perversión de Beecroft aumenta al transformar su performance en un evento fotográfico y filmado. Toda la acción discurre en la transición luminosa de un crepúsculo, y el drama narra la descomposición mortal de lo viviente.

Vanessa Beecroft VB53. Fotografía en la exposición en la sala del CAC de Málaga, 2005

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Vanessa Beecroft VB53”
Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC)
Del 9 de noviembre de 2005 hasta el 15 de enero de 2006

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