La ceremonia del instante. Con Vicky Méndiz

 

“De pronto una chica se arrancó un pelo y surgió un nuevo matiz: un verdadero encuentro con la intimidad”. Vicky Méndiz

Conocí el trabajo de Vicky Méndiz cuando estaba preparando “El Bosque interior” (2015), la muestra que sobre arte y espiritualidad presentamos el otoño pasado en la Sala Juana Francés (Ayuntamiento de Zaragoza). El tono de aquel proyecto, dibujado a partir de la conversación colectiva que mantuve con los trece artistas y con los escritos de Teresa de Ávila, me permitió profundizar en el compromiso vital de cada uno de ellos. Y otro de los regalos de la experiencia fue descubrir las series fotográficas de Vicky y la sinceridad que desprende su manera de trabajar.

Susana Blas visita a Vicky Méndiz en su estudio en La Casa de Velázquez
Con Vicky, en su estudio en La Casa de Velázquez

Luego, el azar y la calidad de su obra, la trajeron a vivir a Madrid, cuando recibió una de las becas de La Casa de Velázquez. Esta situación me ha permitido compartir con ella conversaciones en las que lo que nunca nos falta es la certeza, consensuada por ambas, de estar en el momento vivido, en el instante del instante.

Hasta el 29 de abril, puede verse en Zaragoza, su ciudad natal, una de sus series emblemáticas, realizada en Japón, y aún inédita en España: HONNE/TATEMAE, un proyecto que se completa con una publicación exquisita.

S- Me gusta mucho estar aquí en tu estudio… y tomarnos un té en silencio. ¡Hay tanta luz! Parece que no hace falta nada más.

V- Tienes razón…no sé cómo haré cuando acabe la beca y pierda este espacio maravilloso.

S- Me alegra mucho que por fin se vea HONNE/TATEMAE en España. De alguna manera ese proyecto fue el germen de tus series actuales. Cuéntame un poco en qué consiste HONNE/TATEMAE.

V- HONNE/TATEMAE es un trabajo que realicé en Japón en 2013. El resultado son una serie de fotografías y un libro autoeditado en 2014. Indaga en la ambigüedad y en el misterio generados por la tensión entre la cara que uno muestra en sociedad (tatemae) y los aspectos escondidos del verdadero ser (honne).
Honne 本音: sonido real; intención real y profunda.
Tatemae 建前: fachada; apariencia externa que se estimula a través de normas establecidas.

S- La necesidad de autoconocimiento, de observarnos, de investigar cómo somos, más allá de nuestras proyecciones, es sin duda una de tus preocupaciones.

V- Absolutamente. Las imágenes que conforman la exposición exploran las tensiones entre la apariencia externa de las cosas y las normas sociales, entre el consciente y el inconsciente, entre el yo y los otros, entre la luz y la oscuridad.

S- Para descubrir…

V- Para aventurarme en “algo nuestro”, tan profundo e íntimo como la identidad en cambio constante. De este modo, al realizar este trabajo, Japón llegó a ser un espejo de mí misma.

 

La mayoría quieren empezar de cero… quieren ser otros en su nueva vida.

Piden una nueva oportunidad para ser diferentes

S- Sé que huyes de la invasión que genera el aparato fotográfico entre el fotógrafo y el retratado y desdeñas la sobrevaloración del click del artista. En tus trabajos delegas en el azar a quién retratar, accediendo a los modelos a través de anuncios. En ocasiones, dejas en manos del modelo el disparador a distancia; otorgándole al otro, a un desconocido, la confianza de todo el dispositivo emocional que has construido.

V- Tienes toda la razón. Cuando empecé a hacer fotografías, por timidez, ese acercamiento era imposible… Solo aproximarme a los demás constituía un reto. Por eso doy tanto valor a lo que he logrado: la relación epistolar previa con los que contestan a los carteles… la posibilidad del encuentro físico en mi estudio… Es muy intenso. Y sí, el click impone, y por eso, puedes observar que en algunos casos mis retratados tienen el auto-disparador en la mano.

 

Vicky Méndiz. Serie HONNE / TATEMAE

S- En tu caso, percibo una apuesta sincera por el ahora que se aplica desde los procedimientos utilizados.

V- Quedo con las personas que responden a los anuncios que dejó cerca del lugar donde trabajo. Busco a personas extranjeras que cuenten su relación con la ciudad que las acoge. Estoy entre una y tres horas con la gente. Hacemos primero una entrevista que solo grabo en audio, después un vídeo en el que dejo sola a la persona con la cámara durante cuatro minutos y al final hago una serie de retratos.

S- ¿Y qué tienen en común todos los que posaron en diferentes ciudades y te hablaron de su nueva vida en una nueva ciudad?

V- La mayoría quieren empezar de cero… quieren ser otros en su nueva vida. Piden una nueva oportunidad para ser diferentes.

S- Todos podemos desarrollar otras zonas de nuestra personalidad… y un nuevo escenario ayuda. A mí me intriga cómo logras imbuir a los retratados del estado de calma interior y cómo terminan adoptando poses hieráticas que remiten a referentes pictóricos. Es muy hermoso… Esperas, observas… y de repente una mujer se arrancó un pelo, jugó con él ante la cámara…

V- Sí, vi el cabello como metáfora del desplazamiento, de la distancia, de la pérdida. Un cabello es una parte de nuestro cuerpo que nos pone en contacto con la vulnerabilidad y a la vez con la capacidad de volver a nacer una y otra vez.

S- Observo que últimamente combinas los retratos con fotografías de mapas arrugados.

V- Mis padres trabajan en el campo de la Topografía. Conozco estos materiales muy bien.

S- Te gustan los mapas.

V- La cartografía que al final me interesa es la interior.

 

Dos obras de Vicky Méndiz correspondientes a la serie Extraños en el paraiso, 2016
Dos obras de Vicky Méndiz correspondientes a la serie Extraños en el paraiso, 2016

 

La artista Vicky Méndiz en su estudio en La Casa de Velázquez
La artista Vicky Méndiz en su estudio en La Casa de Velázquez

 

 

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