Los últimos años del artista: Strzeminski no claudicó

06/07/2017

Los últimos años del artista: AfterimageHasta el 18 de septiembre podemos acercarnos al Museo Reina Sofía a conocer los prototipos y formas puras de Strzeminski, las plasmaciones prácticas de su teoría de la visión; y, desde el viernes pasado, también al cine para saber más del calvario que padeció en sus últimos años de vida, aproximadamente desde 1948 hasta su muerte en 1952, unos meses después que la de Kobro.

A rendir homenaje a la libertad creativa de Strzeminski en su etapa final dedicó su última película el director Andrezj Wajda (se dice que era su pintor favorito) y, tras optar a los Óscar como Mejor Película extranjera en representación de Polonia, ha llegado ahora a nuestros cines Los últimos años del artista: Afterimage.

Wajda muestra al pintor como profesor entregado y cercano, como creador apasionado por llevar hasta el final sus ensayos sobre la visión y, sobre todo, como hombre comprometido con su propia tarea y su propia pasión, defensor de la subjetividad y la libertad del artista frente a manipulaciones e intereses políticos coyunturales. Hubo un tiempo, siendo más joven, en que Strzeminski defendió que la creación debía buscar una relevancia social, aspirar a la utilidad, pero en su etapa de madurez cambió de opinión y no le dolió reconocerlo: abogó por la individualidad en la esfera artística, por que la pintura fuese terreno para la experimentación y el hallazgo de caminos personales, no para la plasmación realista de mensajes destinados a la colectividad.

Tras trabajar en Moscú y Smolensk, Kobro y Strzeminski terminaron por asentarse en Polonia ante la hostilidad de las autoridades soviéticas hacia todo arte que escapara al realismo socialista, pero tampoco aquella huida fue suficiente. Cuando este país quedó sometido por la URSS, estando la pareja ya separada, lo que fueron reverencias, saludos amables y sonrisas se transformaron para Strzeminski en un ostracismo que comenzó suave, dándole la oportunidad de someterse, y terminó como apisonadora cruel cuando él no se postró. Pensar por sí mismo lo convirtió en enemigo popular al que se le impidió trabajar y comer, y sus compañías -que acabaron siendo únicamente sus alumnos fieles- pasaron a ser sospechosas para el régimen. Incluso a su hija, sufridísima, se le negaban zapatos nuevos.

Es interesante fijarnos en las reacciones de quienes admiraron a Strzeminski ante su caída en desgracia, y la austeridad de la puesta en escena favorece que nos concentremos en ellos: los gestos, las caras de quienes aún le acompañan aunque no puedan aliviar su necesidad, de quienes le abandonan cuando ya no pueden obtener nada de él, o la de la mujer que ha de despedirle de un empleo humilde por orden de arriba, pese a ser su mejor trabajador. Entre la pena, el cuestionamiento y la indiferencia, no se movieron los silenciosos, y aquí podría entrar en juego Hannah Arendt.

Wajda se despidió dejándonos la congoja en la garganta, dándonos otra muestra de su gusto por el heroísmo trágico y a Boguslaw Linda, quizá, su mejor papel.

Los últimos años del artista: Afterimage

Una respuesta a “Los últimos años del artista: Strzeminski no claudicó”

  1. Vera

    Hola! Quisiera saber si va a llegar de algún modo a Argentina? Muchas Gracias y Saludos!

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Comentarios